viernes, 7 de enero de 2011

Torcido derecho constitucional

La lectura de la Constitución hecha por los republicanos en la Cámara de Representantes de Estados Unidos al plantar bandera como mayoría es muy reveladora.  Primero, porque con ello quieren dar la impresión de que son «más papistas que el Papa» en su apego a la ley fundamental del país.  Hace tiempo que ellos vienen insistiendo en que Obama y el resto de los demócratas se apartan significativamente de la letra y el espíritu de la carta constituyente en la legislación que aprueban y en su forma de gobernar en general, así que dan este show para impresionar a los incautos.  En segundo lugar, y más importante, es que han leído una versión que omite algunos pasajes del texto original porque, claramente, les resultan incómodos, aunque, en el fondo, crean en ellos, como los relativos a que los esclavos -ahora los negros libres -  eran «tres quintas partes de un ser humano».

El asunto interesa porque estos congresistas, y su contraparte en el Tribunal Supremo - el juez Scalia, por ejemplo - predican el evangelio de la interpretación estricta basada en la intención original de los constituyentes, según surge del texto original, algo que ha llevado a Scalia a sostener que la protección de los derechos de la mujer no tiene una base constitucional, lo cual, aunque literalmente cierto, es una barbaridad jurídica y moral.  Por supuesto, si lo que se quiere es discriminar contra las mujeres y los negros, entonces conviene adoptar esa visión «purista» del derecho constitucional.

Así que ahí está la clarinada política que anuncia el regreso a los good old days de un esfuerzo legislativo por reestablecer un conservadurismo social para beneficio de los grandes intereses económicos y el abandono de los menesterosos.  Primero en esa agenda troglodita figura la derogación de la reforma de salud - con menos de un año de establecida -  para complacer a las aseguradoras, que estoy seguro pagaron por, entre otras cosas, las copias de la Constitución espuria que leyeron sus testaferros en el Congreso.

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