miércoles, 29 de mayo de 2013

¡Qué destino el mío!

Se cometen errores en lemas comerciales o de servicio público, por el uso descuidado de las palabras. La Oficina de Compensación y Servicios a las Víctimas y Testigos de Delito, del Departamento de Justicia, publica en el periódico un anuncio de dos páginas para detallar los beneficios que ofrece. (Dejo a un lado la sabiduría de gastar $10,000 en un anuncio que en nota al calce expresa: «Determinados según la necesidad de los participantes y los recursos disponibles». Que sabemos son pocos, añado.) El anuncio tiene como lema «No permitas que el crimen limite tu destino».

Tal parece que mi destino es corregir estos desatinos lingüísticos. Lo que el crimen puede limitar es la vida, las oportunidades de trabajo, el desenvolvimiento general de los individuos. El destino es un misterio sobre el cual los seres humanos no tenemos control. Alguien diría que ser víctima del crimen es precisamente parte del destino de una persona.

En fin, tengamos los conceptos claros, para evitar el uso equivocado de vocablos al referirnos a ellos.

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