sábado, 4 de agosto de 2007

Permisomanía

Todo este asunto de Paseo Caribe pone de relieve el cuidado con el cual hay que manejar la concesión de endosos y permisos a la industria de la construcción. El sonsonete de, por lo menos, los últimos 15 años, a los efectos de que la gestión de permisos es la principal retranca del progreso, definido como más cemento por doquier, suena particularmente hueco en estos momentos. Si este desbarajuste ha ocurrido con un sistema contra el cual truena el sector del desarrollo desenfrenado, porque le parece muy exigente y lento, imaginémonos lo que ocurriría con el pretendido fast track o procedimiento expreso.

Lo que hace falta, ahora más que antes, es más tiempo y ponderación, sobre todo en la evaluación de los proyectos de cierta magnitud o que por su ubicación y otras características tienen el potencial real de afectar intereses públicos importantes. El foro judicial, por su parte, necesita alejarse un poco de la socorrida norma de "gran deferencia y respeto" hacia las decisiones administrativas, basada en un presunto peritaje y la guarda fiel del interés público por parte de las agencias del Ejecutivo. Recordemos que "los jueces no deben creer lo que más nadie creería."

7 comentarios:

Roberto Ariel Fernández dijo...

Es hace tiempo mi opinión que una de las manifestaciones más perniciosas de la corrupción en Puerto Rico es la de la manera en que se siembra cemento. Construir per se no es el problema, sino cómo y dónde se construye.

Es penoso ver: 1) Lo feo que se construye en Puerto Rico, donde tamto ciudades, pueblos y carreteras o expresos son desagradables a la vista; 2) Que se construye en áreas inundables o ecológicamente ricas pero frágiles; 3) que se tapan quebradas y al llover los vecinos de los nuevos proyectos experimentan algo que nunca había ocurrido: inundaciones, como ha ocurrido en Caimito; 4) El desparrame urbano, con todas sus nefastas consecuencias.

Los efectos sobre la calidad de vida han sido considerables. La cultura anti-ciudad hace de nuestro país un lugar poco atractivo para la vida nocturna y donde tampoco se disfruta durante las horas del día de sus pueblos y ciudades.

Alberto Medina Carrero dijo...

Roberto:

Aportas consideraciones importantes a este tema, que tiene esas otras vertientes que señalas.

Continuaremos dialogando.

Jaime Riera Seivane dijo...

Paseo Caribe es solo un pequeño ejemplo de lo mal que funciona la Junta de Planificación y todas las agencias del Ejecutivo que se suponen que velen por los intereses del Pueblo de Puerto Rico. Todo esto, como nota final antes de discutir el próximo punto, demuestra fehacientemente - acompañado de la prepoderancia de la prueba necesaria- que no existe un plan urbano y logístico en Puerto Rico. Somos un desparramo urbano sin sentido y no cumplimos (todos) con el espacio limitado que nos ha dado la Naturaleza.

Pero en fin, procedamos a discutir el punto que entiendo es de mayor relevancia -a mí entender.

Todos los que me conocen y que hayan leído mis artículos, saben que soy un defensor -de armas tomar- de la libertad de expresión. No existe nadie ni nada, salvo las medidas que nuestros tribunales de justicia, de aquí y de allá (EE UU), nos han delineado para respetar el derecho de nuestros hermanos ciudadanos y no violárselos.

Lo que no puedo entender, es ese manto de secretismo (las capuchas) que unos manifestantes emplean ahora para expresarse u oponerse públicamente bajo un halo o aureola -para mí una excusa barata- para no ser identificados por alguien.

Veamos por qué no puedo entender esta nueva modalidad de manifestación "anónima" de estos objetores y cuales para mí pudieran ser 'justificables" (en comillas porque algunos casos no tienen justificación alguna aunque lo usen -vean el punto cuatro más abajo como ejemplo no aceptado por el suscribiente. Continúo:

1. En Latinoamérica, sabemos que las guerrillas (legítimas) cuando comienzan a reunirse con sus pares, de la extrema derecha represiva, ocultan sus rostros para que no sean identificados por motivos fundados; evitar que se identifiquen y puedan tomar represalias contra ellos y todos los suyos.

2. En España cuando la Guardia Civil o la Ertzaintza realizan un movimiento de restricción de libertad o arresto de presuntos terroristas, se ocultan sus caras para que su identidad no sea conocida para futuras infiltraciones en estas células.

3. Los penitentes en las procesiones de Semana Santa cuando van acompañando a su cofradía o van en representación de su humillación por los pecados cometidos en el año anterior; que muy probablemente vuelva a repetir porque le produjo "algún tipo de satisfacción".

4. Cuando se realiza un acto en donde se violan unos derechos o se viola alguna ley. De estos hay muchos, por ejemplo: cuando se atraca un banco; cuando entramos en heredad ajena o de la institución gubernamental y se vandaliza; cuando restringimos la libertad de movimiento de personas inocentes a cambio de una transacción en beneficio del encapuchado; cuando cometemos actos de infamia y vejatorios contra cualquier ser humano (i.e. su ejecución).

Pueden haber otras instancias que ameriten el uso de una capucha, para ocultar nuestros rostros, que no vale la pena mencionar en este comentario.

Lo que sí vale la pena mencionar, es que el ocultar el rostro denota falta de credibilidad en cuanto a sus postulados por los cuales objetan una acción o inacción. Imagínemos esto: si todos los grandes luchadores de nuestra libertades y derechos primarios "protegidos" por nuestras Cartas Magnas se hubieran ocultado sus caras, ¿cuál hubiera sido el resultado? Si Martin Luther King, Mahatma Ghandi, Simón Bolívar, Pedro Albizu Campos, Malcolm X, Nelson Mandela, Luis Muñoz Marín, Camilo Cienfuegos, Ernesto Che Guevara, Felipe González, Santiago Carrillo, por mencionar unos pocos, se hubieran ocultado sus rostros, ¿tendríamos o se hubiera alcanzado lo que tenemos ahora?

La respuesta a estas dos simples preguntas es clara y ustedes la conocen, no vale la pena contestarla.

La libertad de expresión no permite el esconderse detrás de nada ni de nadie. Está garantizada y se debe saber ejercer. La violencia en un estado de Derecho bien fundado no permite ni debe tolerar que bajo el manto del secretismo atentemos contra ella.

Yo reconozco que nuestras agencias administrativas no funcionan adecuadamente. Lo que no puedo aceptar es la protesta oculta cmo excusa para manifestarse y violar el ordenamiento jurídico vigente.

No puedo aceptar que el ejercicio a protestar y exigir la revocación y reevaluación de unos permisos -sin que los protestantes hayan demostrado que tuvieron legitimación activa en un procedimiento de impugnación previo- se oculte detrás de una máscara. Sus acciones, más que ser creíbles les resta a la ciudadanía confianza y los tildan ahora de terroristas ecológicos. Estos actos no solo afecta su manifestación, sino que puede afectar - si no ha afectado ya- la credibilidad de cualquier manifestación parecida futura contra los grandes intereses económicos duenños de elefantes de cementos.

Cabe preguntarse: ¿Cómo ha prosperado la impugnación del Corredor del Este en los tribunales de justicia de nuestro País? Que yo recuerde, ninguno de los manifestantes ecologistas ocultaron sus caras en este acto legítimo de impugnación ni invadieron los predios; salvo que el ejercicio judicial lo llamemos legítimamente una invasión al predio, una invasión, para mí, completamente legítima.

Lo que para mí no está garantizado y le resta credibilidad a esta protesta, es la de manifestarse empleando la fuerza y violando los principios básicos de convivencia y sociabilidad del ser humano.

La violencia no engendra derechos, y este tipo de manifestación le ha restado credibilidad a estos jovenes. Su protesta, la cual pudo ser de otra forma, ha afectado la imagen internacional del Puerto Rico de hoy; somos un país de caos.

Es por eso, y en forma de axiomas concluyo de la siguiente forma:

No puedo aceptar, que la libertad de expresión se oculte bajo una camiseta tapando un rostro.

No puedo aceptar que la verdad deba esconderse. Cuando la verdad y el derecho a expresarla se ocultan, entonces mis amigos, no es verdad o, al menos, el manifestante tras esa camiseta o capucha no tiene el grado ni la fortaleza de sostenerla entre sus manos.

La verdad siempre prospera mediante el ejercicio legítimo de la libertad de expresión. No requiere de mantos de secretismo ni de anonimato alguno. La libertad de expresión es el medio para que el Pueblo la conozca y está protegido por nuestra Constitución.

Alberto Medina Carrero dijo...

Jaime:

Concuerdo contigo en que, normalmente, quien protesta no debe ocultar su identidad. Sin embargo, ello no debe llevarnos a descartar o desmerecer los méritos de la protesta. La Boston Tea Party, que se celebra como una gesta patriótica norteamericana, se llevó a cabo en la oscuridad de la noche y con el disfraz de indios.

Esto de las capuchas es posible que sea una moda copiada de ciertos movimientos de izquierda latinoamericana o de otras partes del mundo, más que otra cosa.

Como abogado, sabes que la vía judicial es poco expedita para detener daños mayores. Cuesta mucho y tarda demasiado. Así que, a veces, hay que recurrir a otros medios, pacíficos, preferiblemente.

Tampoco es totalmente cierto que la violencia no engendra derechos. Las revoluciones y ciertos derrocamientos o golpes de estado han hecho posible regímenes de libertad y derechos humanos.

En este caso, la complicidad y la desidia oficial ha producido un resultado indeseable. La protesta, con capuchas o sin ellas, ha mantenido el asunto vivo y ha obligado a su discusión más intensamente. Eso es lo más importante.

Jaime Riera Seivane dijo...

Alberto:

Concurro contigo. Cuando existen regímenes dictatoriales que requieren su derrocamiento, la fuerza es un mal necesario; excepto, que el dictador fallezca y vayan a una transición democrática. Es por eso, que mencioné a personas como el Che Guevara, Cienfuegos y otros. Porque reconozco que el empleo de la fuerza para hacer valer derechos básicos del ser humano, que no han sido reconocidos, requieren de este tipo de transformación o transfiguración de la identidad. Incluso, del uso de la fuerza. Gracias a las revoluciones francesas y americanas, se han establecidos unas Cartas Magnas ejemplares. Que le hagamos caso, como regímenes políticos, es otro cantar.

Concurro contigo que el asunto ha sido retomado, incluso, por la Legislatura. Pero insisto, los remedios como el interdicto provisional, la impugnación de procedimiento de permisología (muy en boga este término) y el auxilio de jurisdicción, son remedios asequibles a aquel ciudadano con legitimación activa. El problema estriba que nadie, ni la prensa ni el gobierno, han informado al público general si se han agotado estos remedios.

Más allá de la legitimidad de la protesta, que estoy totalmente de acuerdo con los postulados que se pretenden defender en este caso, como otros miles que pasan desapercibidos, es la forma en que se proyecta a la comunidad internacional.

Todos sabemos que los medios de difusión son títeres o marionetas de los grandes intereses económicos. La proyeccción de que una protesta legítima presentada por un grupo de personas encapuchadas sea presentada como terrorismo y agente de cambio de orden a desorden es lo alarmante.

La forma en que el amarillismo periodístico la proyecta o presenta es lo que puede afectar las relaciones comerciales o políticas que Puerto Rico pueda entablar con otros países, dentro de lo permitido por el Congreso de los EE. UU.

A su vez, debo indicarte que todo el movimiento es legítimo, sin el encubrimiento de los rostros. Pero, sin caer en el pensamiento de los grandes intereses, te presento estas preguntas: Este proyecto no empezó ayer. Desde el 2003 están erigiendo estas moles asquerosas, incluso, el Gobierno las vendió mucho después del 1993, es decir, estos terrenos fueron adquiridos de la Guardia Costanera y fueron vendidos posteriormente. ¿Por qué ahora realizamos la protesta cuando el daño a la muralla del San Jerónimo y su edificación están siendo impactadas? ¿Por qué ahora?, cuando sabemos que existía un proyecto ante la consideración del Cuerpo de Ingenieros para construir un rompeola y salió en la prensa. ¿Por qué ahora?, cuando la mole horripilenta está casi terminada. No justifico que no se haga nada ahora, pero, es mi parecer, que este grupo de protestantes son unos oportunistas y lo que buscan es cobertura noticiosa, bajo su manto de anonimato. No es un evento que haya pasado desapercibido, ni para todos los legisladores que transitan diariamente por esa área. No es casualidad que se retome esta controversia a un año antes de las elecciones. ¿Qué tu crees? Yo creo que este es un Millenium parte dos.

Para sostener más este punto, traigo a la atención de los lectores el siguiente ejemplo: En España, en específico las comunidades de Valencia y Zaragoza -por mencionar dos que conozco a la perfección - no permiten que ninguna estructura se erija sin antes haber hechos estudios de campo, incluyendo de arqueología. A modo de ejemplo, en Valencia -al lado de la Catedral y la Casa Obispal- un desarrollador iba a construir un edificio de apartamientos. Al hacer una excavación se topó con el basamento de unas estructuras árabes. ¿Qué pasó? La Comunidad le revocó el permiso y los terrenos fueron cedidos a Valencia para convertirlos en un museo. El desarrollador no pudo ni levantar una base para el edificio, el Estado Valenciano intervino prontamente. Ese es el tipo de compromiso que debemos imitar, a pesar de que para los fundamentalistas en España reina el caos por dejar casar a los homosexuales y lesbianas.

Otro punto que llama la atención a esta situación, es que la judicatura debería de analizar su rol protagónico de adjudicar vis a vis el papel que la Rama Legislativa emplea ahora para investigar cómo se condujeron los procedimientos en las agencias administrativas. Esa evaluación introspectiva, debe hacerse para mejorar el sistema de selección de candidatos a la judicatura que realmente estén comprometidos con el deber de hacer justicia.

Aquí, por obligación, Alberto, tengo que darte la razón. Los adjudicadores de hechos y de derecho no ven más allá de lo que tienen debajo de sus narices. Y ese es mi crítica constructiva a aquellos funcionarios que addjudican. No deben ser empleados de 8AM a 5PM, sino funcionarios adjudicadores con compromiso de verdad. Utópica mi solicitud, ¿no?

Como muy bien expresas, la función del juez (administrativo o judicial) es la de ser ciego y ver la totalidad de la prueba y no ser un ente pasivo y creer que el sistema no es infalible; es falible. Ejemplos de esto no escasean, están por todos lados.

Quiero aclararte que para mí el patrimonio de Puerto Rico no debe ser vendido, pero si estas moles se iban a construir, lo más lógico -creo yo, en mi "pobre conocimiento" de esta materia - era establecer una serie de servidumbres y condiciones de construcción para que continúasen con este proyecto; si iba a ser así de horripilante. Tales condiciones debieron de ser como siguen: servidumbre de paso lo suficientemente ancha para que cualquier ciudadano del Mundo entre y vea esta fortificación; la construcción del rompeolas y de reacondicionamiento y rehabilitación de los muros del fortín para evitar su deterioro; una donación metálica de un por ciento específico para la administración y mantenimiento del fortín, obtenida de las ventas de las unidades; entre otras. El límite de condiciones es el cielo. De esa forma, estos grandes intereses se conviertan en socios culturales del País y vienen obligados a proteger lo que es nuestro.

Quiero ser puntilloso que este tema trae cola y nunca se acabará, porque se repite a diario en nuestro País.

Hagamos un examen introspectivo y pregúntemonos, ¿qué podemos hacer para que el País sea un atractivo y ejemplo para otros? En nuestras manos está el de actuar con prontitud y no tardíamente, cuando los daños producidos no puedan ser remediados inmediatamente.

Alberto Medina Carrero dijo...

Jaime:

Estoy de acuerdo con que las protestas enérgicas debieron darse mucho antes, pero ello no invalida la actual. Mejor tarde que nunca. Recuerda que ese argumento se usó en el asunto de Vieques: ¿por qué se esperó 60 años para sacar a la Marina? Lo importante es que se haga lo correcto, independientemente de cuándo.

Mira lo que acaba de ocurrir en Marbella. Hasta Antonio Banderas cogió su agüita.

Por último, no podemos vivir pensando en cómo se va a ver en CNN algo que hagamos. Cada país tiene sus problemas y tiene que resolverlos como mejor le parezca. Ocurren cosas negativas todos los días en todos los países. Estados Unidos, que, según su gente es el mejor país en la historia de la humanidad,ha sido un desatre manejando el asunto de Katrina, y ahora se le acaba de caer un puente. ¿Significa eso que el país no sirve y que nadie debe hacer negocios ahí?

Jaime Riera Seivane dijo...

Alberto, sin continuar con el intercambio en cuanto a la libertad de expresión, este caso es otro vivo ejemplo -demasiado reciente- de que nuestro sistema gubernamental no funciona.

No funciona, porque es demasiado burocrático y se ha convertido en un elefante blanco que nadie toca. Ni el plan de cesantías, de tú sabes quien, ha funcionado.

No funciona, porque no existe un compromiso de los empleados públicos -que se han quedado en sus puestos luego del famoso plan -para su País.

No funciona, porque nuestros líderes y sus ejecutivos no se han puesto las botas y no han exigido a sus empleados responsabilidad.

No podemos seguir pensando que lo más importante es cobrar un cheque cada quincena, la hora del 'break", que comeré en el almuerzo y cuando será las 4:30PM.

Mientras la mayoría de los "servidores públicos" sigan sirviendo mal al país, sin tomar entre sus manos el deber y su obligación de informar desvíos en las gestiones públicas, en Puerto Rico reinará el desorden.