domingo, 23 de septiembre de 2012

El boticario como inquisidor

Un tribunal apelativo de Illinois ha decidido que, por motivos religiosos, los farmacéuticos se pueden negar a despachar el medicamento que, tomado dentro de las 72 horas de haberse tenido relaciones sexuales sin protección, puede evitar el embarazo.  El asunto surgió porque hay una ley que permite que se dispense este fármaco a menores de edad de hasta 17 años, pero se busca que jóvenes menores de esa edad también puedan tener acceso a esa sustancia.

Dejando a un lado los méritos o deméritos de esa política pública, lo que debe preocupar es que se acepte que las creencias religiosas puedan ser un fundamento válido para que un profesional del cuidado de la salud decida  a quién le vende una medicina y en qué circunstancias. Me parece un precedente funesto reconocerle esa facultad a un boticario. Hoy son esas pastillas; mañana puede ser cualquier otro medicamento a cualquier otra persona.

Ojalá no nos «contagiemos» con esos escrúpulos aquí...

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