sábado, 10 de marzo de 2012

Virulento vomipurgante

He dicho antes que hay nombres de ocupaciones u oficios que resultan graciosos, por lo literal de sus descripciones. De ahí que quien hace o vende velones sea un velonero.

También he dicho que hay palabras que parecen otras, mal escritas. Por ejemplo, uno pensaría que virolento es, realmente, «virulento». Pero, se trata de quien padece de viruelas, mientras que lo otro es padecer de furia o de malos cascos.

Y, aunque parezca un chiste de mal gusto, vomipurgante es el término para un tremendo «dos por uno»: medicamento que produce vómitos y evacuaciones del vientre...

martes, 6 de marzo de 2012

No hay que ser un genio

El anuncio de un posible pleito de clase a favor de los niños «dotados» del país, para reclamar atención educativa especial, me parece un despropósito, hijo del afán litigioso que hemos copiado de los americanos, y hasta cierto punto, como una «burla» del pleito de clase de los niños que sufren alguna anormalidad física o mental. Aunque uno pueda lamentar cierta falta de oportunidades educativas y de otra índole para estos niños muy inteligentes, no creo que ello deba llevarse a un tribunal. Bastante carga tiene el Estado tratando de atender a quienes la naturaleza le negó condiciones para valerse por sí mismos, como para que ahora se pretenda equiparar su situación con la de esos infortunados.

Una cosa es que se haga un mayor y mejor esfuerzo por apoyar a estos niños y jóvenes a desarrollar sus capacidades al máximo, y otra muy distinta es que se recurra al Poder Judicial para imponer condiciones y hasta multas por incumplimiento con planes que se elaboren sobre el particular. Los tribunales no deben usarse para corregir todas las deficiencias en la política pública del Estado, sobre todo, aquellas que, como en este caso, son meras insuficiencias relacionadas con quienes la vida ha sido generosa en extremo.

lunes, 5 de marzo de 2012

¡Lo último!

He dicho antes que todos los días se aprende algo; a veces hasta lo que, a primera vista, parece un disparate. No sé ustedes, pero yo creía que un libro tenía un «prólogo» y un «epílogo», mas, ahora veo que también puede tener un ultílogo, texto luego del final. ¿Verdad que parece broma?

Como también lo parece la palabra urbanita, para referirse a los «ratones de ciudad» como yo, que no soportamos mucho tiempo fuera de ella. Aquí se trata de tomar del inglés el término urbanite, que en esa lengua no suena tan mal como el calco en la nuestra.

Y no es que la primera parte de estos vocablos se haya quemado, sino que ustible y ustión se refieren a lo que se quema con mayor o menor facilidad. ¡Por mi madre!

domingo, 4 de marzo de 2012

El coloniaje jurídico

Para aquellos que sostienen que el asunto del status político de Puerto Rico puede separarse de «los verdaderos problemas del país», aquí tenemos un buen ejemplo -- de los muchísimos que hay -- de que ello no es así. La reciente decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos de que la aplicación de la ley que crea el registro de ofensores sexuales y de abuso contra menores es prospectiva, por lo que no se le puede aplicar a los convictos antes de 2006, significa que un número de ellos saldrá de prisión, donde cumplían cárcel por haber violado la norma de registrarse. Es decir que, independientemente de lo que los puertorriqueños creamos o querramos sobre el particular, un dictamen judicial en Estados Unidos es determinante de lo que se puede o no se puede hacer en nuestro país. Personalmente, como abogado, concuerdo con la decisión: las leyes -- sobre todo las punitivas -- no pueden tener efecto retroactivo. Pero, esa no es la cuestión. Es la subordinación política puertorriqueña la que permite que estemos al arbitrio, el capricho o el criterio ajeno en todos los asuntos de nuestra vida.

Como ser libre, prefiero «equivocarme» a que otro se equivoque por mí. Lo que hay que rechazar es esta tutela eterna, que nos sujeta a las opiniones de un cuerpo colegiado ajeno -- aunque ahora haya una puertorriqueña -- que resuelve de acuerdo con otra cultura general y jurídica, y cuya trayectoria, a pesar de la mitología americana, no siempre ha sido admirable. En fin, lo que hay que rechazar es el problema jurídico fundamental de nuestro país: el colonialismo.

sábado, 3 de marzo de 2012

Talentudo temblequea ante la timocracia

La vida... y el diccionario te dan sorpresas. Yo vivía pensando que el halago es decir que alguien es talentoso, pero ahora descubro que, legítimamente, le podemos decir talentudo, sin ofender. Yo, que tengo mi propia «Academia», no lo diría en público o en un acto formal, pues tiene un retintín que no me gusta. Me recuerda a «forzudo» o a «macanudo», bueno para decirlo en un bar de Buenos Aires, pero no en, por ejemplo, una premiación académica.

Lo que me ha puesto a temblar es la parentela del término. Tembeleque, tembladal, tembladera, tembladeral, tembladero, temblador, temblante, tembleque, temblequear, temblequeo, temblequera, temblequeteo, tembletear, tembliquear, temblor, temblorina, tembloroso, tembloso y tembloteo dejan a uno como el baile de San Vito, el delirium tremens o el mal de Parkinson.

Y, por supuesto, si usted ve la palabra timocracia, piensa, como yo, que se trata del gobierno de los timadores y otros corruptos, como el nuestro. Pero, no; es algo casi tan malo, pues se refiere al de los que viven de rentas. Para el de Puerto Rico todavía no se ha inventado un nombre.

viernes, 2 de marzo de 2012

Tropezones en la Calle Chardón

Dan de qué hablar los recientes acontecimientos en el Tribunal de Estados Unidos en Puerto Rico relacionados con el caso del exsenador Héctor Martínez y su compinche Juan Bravo.

Lo primero es el mucho tiempo -- un año -- desde la condena hasta la sentencia, en un tribunal que se jacta de su diligencia y eficiencia. Hay que suponer que ambos -- sobre todo Martínez --  han estado negociando su sentencia, a cambio de inculpar a otros, en lo que es el cuento de nunca acabar en la corrupción en nuestro país. Y deben haber embarrado a muchos otros, a juzgar por esa sentencita de cuatro añitos. Si a eso le añadimos que a Bravo le van a permitir entregarse, a plazos cómodos, a mediados de abril, entonces, tanta amabilidad no puede salir de la bondad del corazón del juez Besosa.

Sobre este último, no se puede pasar por alto su desliz de hace un par de días, cuando, burlonamente, comentó la ausencia de los legisladores que durante el juicio acompañaron a Martínez. Aunque aquella comparecencia fue impropia, el comentario del juez rezuma falta de ecuanimidad, temperamento judicial y  «pasión, prejuicio y parcialidad». No me sorprendería que figurara como uno de los señalamientos de errores en la apelación que ya se ha anunciado.

jueves, 1 de marzo de 2012

Palabras que están semi...

A riesgo de parecer que bromeo, aquí van otras palabras que se las traen. Yo había oído decir muchas cosas de los médicos que meten las patas atendiendo a sus pacientes, pero desconocía que a un mal cirujano se le pueda endilgar esta lindeza: «sacapotras». Especulo que se deba a que se le compare con un veterinario, es decir, un médico de animales, o a que a ciertas hernias -- por ejemplo, en el escroto -- se les llama «potras». Escoja el lector.

Hay muchas voces que se forman con el prefijo «semi», que significa «dividido en dos» o «mitad de», «medio».  Una de ellas es semicabrón...pero no es lo que usted piensa. Esta aparente palabrota no es otra cosa que una variante de «semicapro», cuyo significado copio, para que se me crea: «Monstruo fabuloso, medio cabra o cabrón y medio hombre».

Y retando la credulidad de ustedes, ahí les dejo siguemepollo: «Cinta que como adorno llevaban las mujeres, dejándola pendiente a la espalda».

Para que vean que no miento.