domingo, 7 de junio de 2015

¡Es un asunto político, estúpido!

El Derecho es como un buen supermercado o una gran tienda por departamentos: hay de todo para todos los gustos. Abogados y jueces tienen a su disposición innumerables doctrinas, principios, recursos y tesis para llegar a la solución a la que quieren llegar. Y cuando no encuentran una, la formulan y la adoptan. Algo «es así» hasta que se dice que «no es así».

Todo esto viene a cuento por lo que se publica acerca de las opiniones de unos jueces federales aquí en Puerto Rico y en otras jurisdicciones territoriales de Estados Unidos en casos relacionados con la situación jurídica de quienes vivimos en ellos. Dichas opiniones son parte de una larga, enrevesada y contradictoria historia de pronunciamientos judiciales sobre lo que es, esencialmente, un asunto político que no se va a resolver nunca de manera definitiva en un tribunal.

El foro para atender el problema colonial de Puerto Rico está donde siempre ha estado: en el Congreso de Estados Unidos. Ningún juez federal, por más malletazos que dé en su enajenación ideológica, va a cambiar eso.

sábado, 6 de junio de 2015

Deprimente

La pobreza conceptual y léxica de nuestra gente, incluidos los profesionales, es alarmante. Ayer, en un noticiario televisivo, el fiscal a cargo del caso del hombre que mató con su vehículo al jugador de baloncesto y su hijo dijo que al imputado le habían ocupado unos medicamentos «deprimentes».

Lo verdaderamente deprimente es que el Ministerio Público esté representado por alguien que diga tamaño disparate. El joven fiscal parece que desconoce la palabra antidepresivo. De paso, para este u otro caso, le recomiendo el término ansiolítico, por si le hace falta para referirse a alguna prueba pertinente.

Quizá hasta deba tomarse uno, para calmarse y no desbarrar.

viernes, 5 de junio de 2015

Una "penalty" para USA

El Departamento de Justicia de Estados Unidos, tan diligente en este caso de los sobornos de la FIFA, debería sacar un ratito para atender de manera responsable y definitiva los casos de Santiago Mari Pesquera y Carlos Muñiz Varela, dos asesinatos políticos sobre los cuales lo saben todo y nunca han querido decir nada constructivo.

Está bien que se ocupen de las trampas en el balompié internacional, pero ello palidece junto a estos dos crímenes tan viejos y encubiertos por el propio Estado americano. Resulta una gran hipocresía y un trastoque de valores perseguir con tanto denuedo lo que, en última instancia, es una pendejada jurídica, mientras se continúa ocultando la monstruosa verdad en estos dos casos.

Pero, así es la «justicia» yanqui.


jueves, 4 de junio de 2015

El antipático «antipasado»

Los boricuas -- sorprendentemente, hasta los más y mejores instruidos -- incurrimos en ciertos errores gramaticales y lingüísticos con regularidad. Ahí tenemos el uso frecuente de antipasado, por antepasado. Curiosamente, como me ha señalado mi esposa -- que solo es boricua por afinidad -- quienes cometen este desliz no se corrigen cuando escuchan la forma correcta. Parecería que, como hubiera dicho mi madre, tienen el error tan «metido entre cuero y carne», que son ciegos y sordos a lo correcto.

Una pena que personas distinguidas y letradas no puedan superar esta falta que asociamos con los que tienen poca escuela.

miércoles, 3 de junio de 2015

No maldigamos la oscuridad

La administración del Poder Judicial puertorriqueño anda loca y sin idea acerca de lo que puede hacer para conjurar la crisis presupuestaria que enfrenta como parte de la del resto del Estado. Cierran salas municipales del Tribunal de Primera Instancia, pero parece que el ahorro es insuficiente. Ahora hablan de cerrar otras salas fuera de los centros judiciales regionales, limitando la operación de los tribunales a los que están ubicados en ellos. El lamento es que con todo esto se limita el «acceso a la justicia». La tesis es que, si el ciudadano no tiene un tribunal «muy cerca de usted», no tendrá justicia, o se le hará oneroso obtenerla.

Quaere.

Creo que con los tribunales pasó lo mismo que con los municipios y los colegios regionales: todo el mundo quería tener uno al pie de casa. Hay tribunales demás, con un volumen de casos que no justifica su existencia. El mundo no se va a caer, si hay que ir a las cabeceras de distrito a litigar un asunto. Lo que hay que hacer es limitar los «casos y controversias» que se atienden en los tribunales.

¿Qué ha pasado con la ley de foros informales de 1983? Estos centros de mediación iban dirigidos a «la pronta resolución de determinados asuntos de naturaleza civil o criminal de manera informal, sencilla y sin la utilización de procedimientos adversativos». O sea, sin jueces ni abogados.

¿Qué ha pasado con la ley de asuntos no contenciosos ante notario de 1999? ¿Se le ha prestado el interés y se le ha brindado el apoyo institucional para que rindiera el fruto de descongestionar los tribunales de asuntos como declaratorias de herederos, cambios de nombre y correcciones de actas en el Registro Demográfico?

En fin, ¿se ha hecho el mejor uso del ordenamiento jurídico para reducir la demanda por servicios judiciales?

martes, 2 de junio de 2015

Mala puntería

Continuamos fallando el tiro lingüístico. La crónica deportiva incurre en un error crónico en el país: la falta de concordancia. «Afinan sus cañones el equipo de escopeta olímpica» nos dispara a boca de jarro. Pero, usted y yo sabemos que el sujeto de la oración es «equipo», término colectivo en singular. Por lo tanto, el verbo tiene que ser «afina». Sería distinto, por supuesto, si se dijera «los miembros del equipo», pues, entonces, el verbo sería «afinan».

Es que aquí se dispara a lo loco en el habla y en la escritura.

lunes, 1 de junio de 2015

SS para la SS

La aceptación de parte de la Administración del Seguro Social de Estados Unidos de que le pagó $20 millones  en beneficios a 133 nazis que eran o habían sido residentes en ese país es una muestra de la complacencia con la que los americanos acogieron muchos criminales de guerra, a partir de 1945. Tan escrupulosos que son con los inmigrantes, cuando quieren serlo, los yanquis sellaron muy fácilmente y sin investigar los papeles de toda esa ralea que salió huyendo de Alemania y otros países colaboracionistas. (Claro, todos eran blancos y de ojos claros.) Las autoridades de Estados Unidos no supieron porque no quisieron saber.

La mejor prueba es la dilatada historia de las investigaciones conducentes a la deportación de estos individuos. Al sistema administrativo y judicial americano le ha tomado décadas decidir estos casos, lo cual le ha permitido a esta gente morir de vieja sin pisar la cárcel o cumplir muy poco tiempo de reclusión.  Y, encima, cobrando su chequecito del Seguro Social. La impunidad al cuadrado.

Y a los braceros latinoamericanos que cruzan el río les ajotan los perros.