Hay que estar pendiente de un par de cosas en el caso del excura de Arecibo que finalmente admitió su culpa, aunque algo atenuada, por conducta sexual impropia con un menor. Ya logró que le reclasificaran el delito, por lo cual la pena a la que se expone es significativamente menor. Ahora queda a la discreción de la jueza sentenciadora ponerle el mínimo o el máximo, incluso beneficiándolo con una sentencia suspendida. Esperemos que no abuse de su discreción, con un «vete y no peques más».
Pero, hay algo más grave aquí. Aparentemente, la víctima alega que fue inducido por el Obispo de Arecibo a firmar un documento con el que se comprometía a dejar que fueran las autoridades eclesiásticas las que manejaran este asunto. De ser cierto, se trataría de una obstrucción de la justicia, y un escándalo mayúsculo, en una institución que no soporta uno más. Ciertamente, la conducta del Obispo de Arecibo en todo esto resulta sospechosa, sobre todo porque es el único prelado de la Iglesia católica puertorriqueña que ha asumido una actitud contenciosa y litigiosa al respecto. Quizá para ganar tiempo para convencer a las víctimas para que no declaren ante las autoridades civiles.
Sea como fuere, se trata de un asunto que debe ser investigado y llevado hasta las últimas consecuencias.
martes, 7 de octubre de 2014
lunes, 6 de octubre de 2014
Todos somos Joseph K.
Si alguna palabra describe perfectamente el estado de cosas posterior al 11 de septiembre de 2001 en lo que respecta a los derechos humanos en Estados Unidos y otras democracias liberales es kafkiano, término tomado de la visión absurda y angustiosa de Frank Kafka en novelas como El proceso y El castillo. Durante mucho tiempo se pensó que ese mundo en el que el individuo se enfrenta a una burocracia monolítica y ciega que lo aplasta se aplicaba solamente al fascismo soviético y de sus satélites totalitarios. Pero, el Patriot Act americano y su progenie han actualizado y ampliado la profecía del genial autor checo.
Vivimos a merced de un totalitarismo solapado orquestado por Estados Unidos y seguido por sus aliados, del cual no hay escapatoria. Guantánamo es prueba de que es posible el encierro indefinido sin pruebas ni acusación formal, de lo cual no hay recurso legal ni protección de otra clase.
Kafka estaría espantado.
Vivimos a merced de un totalitarismo solapado orquestado por Estados Unidos y seguido por sus aliados, del cual no hay escapatoria. Guantánamo es prueba de que es posible el encierro indefinido sin pruebas ni acusación formal, de lo cual no hay recurso legal ni protección de otra clase.
Kafka estaría espantado.
domingo, 5 de octubre de 2014
Department of Homeland [In] Security y US Immigration and [Bad] Customs Enforcement
Todo parece indicar que el discrimen y el maltrato contra los inmigrantes ilegales en Estados Unidos tiene una vertiente sexual agresiva. El Mexican -American Legal Defense and Educational Fund se ha querellado formalmente ante Homeland Security y US Immigration and Customs Enforcement por los abusos contra mujeres y hasta menores detenidas en una instalación en Texas. No debe sorprender esta denuncia; en circunstancias como esas el potencial para el abuso es muy grande. Una población completamente vulnerable a merced de unos guardias fascistoides: ¿qué otra cosa se puede esperar? Solo los ilusos y tontos que se creen toda esa propaganda americana de su decencia innata pueden estar sorprendidos. El malestar -- por decir poco -- que hay en el sur de Estados Unidos por la presencia de los indocumentados en su territorio tiene muchas manifestaciones.
Esta es otra de ellas.
Esta es otra de ellas.
sábado, 4 de octubre de 2014
Marrullería
El Diccionario de la RAE le adscribe a Puerto Rico y a República Dominicana la palabra jaiba y toda su infortunada parentela. Por algo será. Y es que acá en esta esquinita del Caribe abundan las «personas listas, astutas y marrulleras». Para no hablar de los vecinos, me limito a mis compatriotas.
En la clase política nada más, hay una representación desproporcionada de esos aprovechados, que «viven del cuento» y sacan partido indebido de toda circunstancia, sobre todo si hay dinero de por medio, especialmente, fondos públicos.
Muchos partidarios del supuesto Estado Libre Asociado de Puerto Rico ven en este embeleco político para disimular la colonia una especie de jaibería -- «lo mejor de dos mundos», según lo bautizó un exgobernador -- por los beneficios de la relación con Estados Unidos.
Solo la indignidad de una conciencia deformada concibe la falta de libertad de esa manera.
En la clase política nada más, hay una representación desproporcionada de esos aprovechados, que «viven del cuento» y sacan partido indebido de toda circunstancia, sobre todo si hay dinero de por medio, especialmente, fondos públicos.
Muchos partidarios del supuesto Estado Libre Asociado de Puerto Rico ven en este embeleco político para disimular la colonia una especie de jaibería -- «lo mejor de dos mundos», según lo bautizó un exgobernador -- por los beneficios de la relación con Estados Unidos.
Solo la indignidad de una conciencia deformada concibe la falta de libertad de esa manera.
viernes, 3 de octubre de 2014
Justicia tardía
En medio de este reperpero por las denuncias de delitos, faltas administrativas y conductas contrarias a la ética en la judicatura y otros componentes de la administración de la justicia, si algo llama la atención es la lentitud con la que se conducen las investigaciones, se rinden los informes y se adjudican los asuntos. Es verdaderamente preocupante que el sistema tarde tanto en resolver cualquier controversia o cuestión que se le plantee. No parece haber sentido de urgencia en dilucidar si un funcionario ha obrado mal y debe sancionársele por ello. Es como si no se quisiera tomar una decisión desagradable para el individuo o perjudicial a intereses partidistas.
La justicia, para serlo verdaderamente, tiene que ser oportuna. Las fechas que surgen de la cronología de los asuntos denunciados son harto elocuentes. No se ha hecho suficiente énfasis en la tardanza excesiva en ocuparse de estas cuestiones. Hay en esa dilación un problema tan importante como las faltas a la moral pública que continúan saliendo a relucir.
La justicia, para serlo verdaderamente, tiene que ser oportuna. Las fechas que surgen de la cronología de los asuntos denunciados son harto elocuentes. No se ha hecho suficiente énfasis en la tardanza excesiva en ocuparse de estas cuestiones. Hay en esa dilación un problema tan importante como las faltas a la moral pública que continúan saliendo a relucir.
jueves, 2 de octubre de 2014
La verdadera independencia judicial
El vocablo independencia, tan justamente celebrado en todas partes del mundo y en todo momento de la Historia, es voz «maldita» en esta maldita colonia. Para muchos es impronunciable, casi una blasfemia contra la «Divinidad» del In God We Trust de Estados Unidos de América.
No obstante, hay otra independencia muy cacareada, la judicial, por la que otros tantos se rasgan las vestiduras a cada rato. Sucede que mal entendida y peor aplicada, pues ha servido para un encastillamiento que ahora se comienza a ver que ha escondido un proceder contrario a los mejores intereses de la justicia y el buen gobierno. Durante mucho tiempo el énfasis de los adalides de la independencia judicial ha estado en la autonomía presupuestaria del Poder Judicial y la seguridad económica de los jueces. Nada malo en ello.
Pero, la verdadera independencia judicial está expuesta clara y sucintamente en la siguiente acepción de la palabra «independencia»: «entereza, firmeza de carácter». Esa es la que no se fija en «salarios y emolumentos» ni en pensiones. Ni está pendiente de ascensos o renominaciones.
Se le atribuye a José de Diego haber dicho: «El peor enemigo de la independencia es el cheque». Tenía razón, tanto en la política como en la vida personal y profesional.
No obstante, hay otra independencia muy cacareada, la judicial, por la que otros tantos se rasgan las vestiduras a cada rato. Sucede que mal entendida y peor aplicada, pues ha servido para un encastillamiento que ahora se comienza a ver que ha escondido un proceder contrario a los mejores intereses de la justicia y el buen gobierno. Durante mucho tiempo el énfasis de los adalides de la independencia judicial ha estado en la autonomía presupuestaria del Poder Judicial y la seguridad económica de los jueces. Nada malo en ello.
Pero, la verdadera independencia judicial está expuesta clara y sucintamente en la siguiente acepción de la palabra «independencia»: «entereza, firmeza de carácter». Esa es la que no se fija en «salarios y emolumentos» ni en pensiones. Ni está pendiente de ascensos o renominaciones.
Se le atribuye a José de Diego haber dicho: «El peor enemigo de la independencia es el cheque». Tenía razón, tanto en la política como en la vida personal y profesional.
miércoles, 1 de octubre de 2014
Una contestación «no responsiva»
Me parece que la respuesta a la petición del juez asociado Estrella Martínez tiene que ser: aquí están los documentos, o no existen. Cualquier otra contestación, como decimos los abogados, «no es responsiva». A partir de ello se pueden dar todas las explicaciones que se crean necesarias o convenientes, pero lo fundamental es ofrecerle a él y al país la «mejor prueba»: las resoluciones que él solicita o admitir que no las hay.
Por supuesto, se puede alegar que esas resoluciones no eran necesarias, pero esos serían «otros veinte pesos» jurídicos. No se gana nada con ofenderse por la movida del juez Estrella. Independientemente de sus motivaciones personales, lo que ha planteado es legítimo y merece una contestación completa y directa.
En cuanto a la notificación del juez estrella al FBI, las jueces del Supremo que comulgan con la ideología autonomista no se deben molestar, pues es precisamente esa ideología la que apoya la presencia y autoridad federal americana en nuestro país. Los únicos que tenemos derecho a quejarnos somos los independentistas puertorriqueños, que rechazamos toda injerencia de Estados Unidos en nuestra patria.
Por supuesto, se puede alegar que esas resoluciones no eran necesarias, pero esos serían «otros veinte pesos» jurídicos. No se gana nada con ofenderse por la movida del juez Estrella. Independientemente de sus motivaciones personales, lo que ha planteado es legítimo y merece una contestación completa y directa.
En cuanto a la notificación del juez estrella al FBI, las jueces del Supremo que comulgan con la ideología autonomista no se deben molestar, pues es precisamente esa ideología la que apoya la presencia y autoridad federal americana en nuestro país. Los únicos que tenemos derecho a quejarnos somos los independentistas puertorriqueños, que rechazamos toda injerencia de Estados Unidos en nuestra patria.
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