lunes, 7 de febrero de 2011

«Analfabeto disfuncional»

Lo menos que se puede pedir de un funcionario público es que conozca lo que dispone la ley que administra o le atañe directamente. En este sentido, lo que ha hecho el alcalde de Vega Baja al nombrar interinamente al Director de Finanzas del Municipio como su sucesor es el colmo de la irresponsabilidad y el cinismo. La Ley de Municipios Autónomos taxativamente excluye a dicho funcionario de esa posibilidad. Obviamente, este alcalde actúa en abierto menosprecio de la ley y la moral pública; por lo tanto, ni se molesta en leer la ley o asesorarse al respecto.

Los abogados no estamos exentos de este mal. No es raro que haya colegas que citen el texto anterior de estatutos y reglamentos enmendados o casos que han sido modificados o hasta revocados, como si estuvieran plenamente vigentes. A veces ni se fijan en fechas o nombres en documentos, datos que dan lugar a alegaciones de falta de jurisdicción, prescripción u otros planteamientos medulares en términos jurídicos.

El ejercicio del Derecho y de la función pública exige un grado superior de cuidado para evitar caer en errores evitables. Por eso es que el primer requisito en estos casos es saber leer y escribir. La honradez se da por sentado...aunque ya vemos que no es así.

domingo, 6 de febrero de 2011

Candidatos «estacas»

Se escribe sin pensar. En la noticia acerca de un quebranto de salud del alcalde de Coamo, a la sazón hermano del senador Alejandro García Padilla, se dice de éste que es «candidato aspirante a la gobernación por el Partido Popular Democrático». Pues, no señor, si fuera «candidato», ya sería «aspirante» a la gobernación porque los candidatos siempre lo son. Lo que ocurre es que el senador es aspirante a candidato, es decir, a que su maltrecho partido lo postule para el cargo de administrar la colonia.

Por cierto, hoy también se comenta sobre otro maltrecho aspirante en el PPD, Rafael Hernández Mayoral. De él se dice que hace unos años, con el subterfugio de un mal misterioso que aquejaba a su hijo, dejó al partido «en la estocada». La frase es «en la estacada», es decir, abandonado a su suerte en situación difícil o peligrosa. Claro, podría decirse que, con esa jugarreta, Hernández Mayoral le dio una «estocada», o sea, un golpe punzante con espada, a su partido.

En fin, hay que pensar bien y conocer los dichos, las expresiones idiomáticas y los refranes, para no acabar diciendo disparates.

sábado, 5 de febrero de 2011

Una bajeza en Vega Baja

El caso del alcalde de Vega Baja es el capítulo más reciente de la historia de la corrupción municipal, renglón destacado de la corrupción general en el país. La historia en este aspecto es larga, bien poblada y pone de manifiesto el maridaje entre los políticos y el sector privado. Los alcaldes - no importa el tamaño de su ciudad o pueblo -, por un lado, consideran suyas las arcas municipales y, por el otro, ven en su cargo una oportuniddad dorada para «salir de pobres», vendiendo favores a comerciantes, empresarios y desarrolladores de toda su comarca. La gente del pueblo, hija del caciquismo que nos es endémico, en el fondo no ve algo malo en esto, siempre que, de alguna manera, le toque su parte. De ahí la tolerancia -  a veces infinita y reflejada en las urnas -  de los malos manejos de un alcalde.

Este cinismo oportunista, con frecuencia, explica veredictos absolutorios que, de otra manera, resultan inexplicables. La gente defiende a su alcalde, por afiliación partidista, conveniencia y ventajería. Cuando no se quiere creer la prueba de cargo, no se acepta la verdad ni aunque sea tan grande como el proverbial «templo».  A eso es a lo que se refiere el fiscal López Cintrón, cuando advierte que, a pesar de los 14 testigos y la prueba documental que posee, el resultado le podría resultar adverso.

Esperemos que no.

viernes, 4 de febrero de 2011

Una cuestión elemental

Refiriéndose a los estudiantes de escuela elemental, la noticia dice: «Iniciativa para que los niños coman saludable». Pues, se agradece la buena intención, pero sería mejor si se aprovechara para enseñar a estos niños - y, de paso, al resto de nuestra gente - que lo correcto es saludablemente porque se trata de un adverbio y no de un adjetivo. Si se quiere usar el adjetivo «saludable», entonces habría que decir «coman alimentos saludables» o «coman de forma saludable», o sea, intercalar un sustantivo para que el adjetivo «saludable» realice su función gramatical.

¡Hombre, si es una cuestión que debimos haber aprendido en la escuela elemental...!

jueves, 3 de febrero de 2011

Un mal necesario

Es entendible la molestia de los familiares de una víctima de asesinato con las recomendaciones del Ministerio Público acerca de las sentencias a los acusados, producto de negociaciones. Lo ideal es que los culpables paguen por sus delitos sin «descuentos» en las penas que les corresponden. Pero, la realidad es que, en muchas ocasiones, en ausencia de testimonios o pruebas de otra naturaleza aportadas por una persona, a cambio de una reducción en la calificación del delito y, por ende, de la pena, no es posible procesar a los autores de un hecho delictivo. Es una verdad muy amarga, pero es verdad, al fin. Entonces, ante la probable impunidad absoluta, lo que la Fiscalía intenta es conseguir el máximo castigo posible dentro de esas circunstancias.

En el caso que da motivo a este comentario, se anuncia una posible pena de 37 y 27 años de reclusión para los autores materiales del asesinato. Aunque no es prisión perpetua, tampoco son términos escandalosamente cortos. Lo que importa es que cumplan una pena lo suficientemente larga como para sacarlos de circulación por muchos años y, si ello fuera posible, rehabilitarlos. La justicia humana es imperfecta, pero es la única que está a nuestro alcance.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Pienso, luego escribo.

Se escribe descuidando el significado preciso de las palabras. Véase este titular relacionado con la debacle bancaria por la que hemos pasado: «Una supervisión más agresiva por parte de los reguladores pudo haber amainado el colapso de los bancos que cerraron.» Creo haberme referido antes a esta manía de usar el vocablo «agresivo» - que supone disposición a la violencia o realización de actos de esa naturaleza - cuando lo que se quiere decir es activo, diligente, eficaz. Se trata de un calco del inglés, lengua en la cual también está mal usado. Por otro lado, «amainar» no es lo indicado en este contexto, pues se trata de un verbo intransitivo, es decir, que la pérdida de fuerza que supone es propia de un fenómeno, por ejemplo, la lluvia, y no por una causa externa, como, en este caso, la supervisión de los reguladores. Debió decirse, entonces, amortiguado, que sí significa tomar medidas para reducir la fuerza de, por ejemplo, un golpe, como, en este caso, el colapso bancario.

martes, 1 de febrero de 2011

"Federal Bureau of [Incrimination]"

Siguen apareciendo las «verrugas» del sistema jurídico de Estados Unidos. Un informe reciente del FBI  - la policía federal norteamericana - admite cientos de violaciones a la Constitución, las leyes, los reglamentos y las órdenes ejecutivas del mismísimo Presidente de Estados Unidos durante el periodo de 2001 a 2008. Si esto es lo que ellos admiten, se puede apostar a que deben ser miles de violaciones. En otras palabras, se trata del brazo investigativo del Estado violando la ley a diestra y siniestra impunemente. Los americanos se han descarado tanto que ya ni se ocultan mucho para violar su propio estado de derecho, el cual cada día más resulta una farsa, encubierta por la hábil propaganda gubernamental.

Y ésta es la gente que aconseja y regaña al resto de mundo por su forma de proceder en asuntos de derechos civiles y humanos...