sábado, 31 de enero de 2015

Orgullo hispano e hispánico

Conviene distinguir lo hispano de lo hispánico, pues algunos -- que deberían conocer la diferencia -- lo confunden. «Hispánico» es lo de España, incluida su cultura y su lengua; de ahí que su estudio formal se conozca como «Estudios Hispánicos» en el ámbito académico. Lo «hispano» se refiere a lo relacionado con la América colonizada por España y su gente. De ahí que, aun en el territorio de Estados Unidos, a los hispanoamericanos o latinoamericanos se les conozca como «hispanos» dentro de la diáspora general, y que los estadounidenses se refieran a la gente de su «traspatio» -- backyard le llaman ellos --  como Hispanics, además de latinos.

Hispanos, con orgullo de nuestra herencia hispánica.

viernes, 30 de enero de 2015

Una multita a plazos cómodos

Llama la atención la condescendencia de la Oficina de Ética Gubernamental con el exalcalde de Yabucoa, al aceptar un arreglo económico sumamente ventajoso para él en un caso de nepotismo. Luego de solicitar la imposición de una penalidad de $40,000, la OEG se ha allanado a que el hombre pague $4,000 en el plazo de un año. «¡Tanta amabilidad me confunde!»

Sobre todo porque en este caso no hay atenuantes, sino todo lo contrario. Este sujeto tiene un largo historial de un nepotismo que comenzó cuando era representante a la Cámara y continuó desfachadamente en la alcaldía. Por lo tanto, se trata de un reincidente consuetudinario, que no merece el beneficio que se le concede a quien es primer ofensor o comete una falta apremiado por circunstancias opresivas.

No se deben tener contemplaciones con quienes abusan de cargos públicos para favorecer amigos o familiares. A ellos les debe caer el peso máximo de la ley. Una sanción leve con «facilidades de pago» es una burla al estado de derecho y no constituye un disuasivo para otros funcionarios.  

jueves, 29 de enero de 2015

Clamando en el desierto

Desde hace mucho tiempo se usa mal el gerundio, forma adverbial cuya función no se conoce o no se respeta. En el campo del Derecho es usual en nuestro medio leer «ley disponiendo» o «moción solicitando». El error es evidente: el gerundio se usa equivocadamente como adjetivo.  Lo que corresponde es decir «ley que dispone» y «moción que solicita». El gerundio condiciona, explica o modifica la acción o el estado que representa el verbo. Uno puede decir que  «se ha legislado disponiendo tal o cual cosa» o que «Fulano ha escrito solicitando tal o cual cosa», pero sustantivos como «ley » y «moción» requieren adjetivos calificativos, no la forma adverbial del gerundio.

Me temo que soy la voz que clama o que estoy clamando en el desierto de la ignorancia del español en esta ínsula...

miércoles, 28 de enero de 2015

«Amor vincit omnia»

Si bien rechazo vehementemente la jurisdicción de Estados Unidos en Puerto Rico, no me queda más remedio que comentar sus asuntos y dictámenes. He dicho antes que la escritura está en la pared hace mucho tiempo, para quien la quiera ver e interpretar: el matrimonio homosexual se impone por imperativo jurídico de igualdad plena. No puede continuar sosteniéndose la distinción entre adultos que, ausente otras condiciones, quieren vivir su amor y tener todos los derechos y las protecciones de ley que el Estado les reconoce a los matrimonios heterosexuales. La homofobia paulina no puede ser fuente de Derecho en una sociedad laica y pluralista. Desafortunadamente, personas esclarecidas con respecto a otros asuntos se aferran irracionalmente a miedos ancestrales, prejuicios atávicos y actitudes inquisitoriales sobre este particular.

Pero, el Derecho auténtico, inspirado en una visión prístina de lo «justo y necesario», va reconociendo el deber ineludible de aceptar la «búsqueda de la felicidad» de todos los seres que se aman genuinamente, sin excluirlos por razón de género u orientación sexual. Esperemos que el tribunal de Boston así lo dictamine, y con ello se una a la corriente inexorable de la Historia.

martes, 27 de enero de 2015

Figuraciones

La expresión, sea escrita u oral, se nutre, entre otras cosas, del lenguaje en sentido figurado, es decir, el que no tiene el significado literal de las palabras en cuestión. Se trata de un recurso de uso frecuente y muy útil para dar colorido y viveza a la expresión, dando muestra de creatividad e ingenio en el decir, llamando la atención a las ideas, puntualizando y resaltando algún concepto.

Muchos de ellos están recogidos en «frases hechas», o sea, son producto de la tradición consagrada por el tiempo, como en «morirse de hambre», «romperse la cabeza» «morderse la lengua», «tener el corazón de oro», y otras por el estilo.

Hay que tener cuidado en su empleo, sin embargo, pues, a veces, el afán por aprovecharlo puede llevar a utilizarlos en contextos que no son del todo apropiados, o que resultan disparatados o exagerados. Debemos conocer primero el propósito y sentido de los términos, antes de aspirar a emplearlos de manera figurada en otros ámbitos lingüísticos.

lunes, 26 de enero de 2015

Yo, el penalista

Me parece que están equivocados quienes se lamentan de la falta de recursos legales para castigar la difusión de imágenes de lo que se ha venido a llamar «pornografía por venganza», es decir, la trasmisión de fotos y películas de fuerte contenido sexual por las redes sociales, como desquite o con el ánimo de perjudicar a la persona fotografiada o grabada. Si bien sería deseable tipificar como delito esa conducta, a mi modo de ver, el derecho penal ofrece la opción  de procesar por obscenidad a quien la difunda.

No hay duda de que, en el caso más reciente, la conducta es obscena, pues «apela al interés lascivo, o sea, interés morboso en la desnudez, sexualidad o funciones fisiológicas». Tampoco puede dudarse de que la conducta es sexual, ya que comprende: «representaciones o descripciones patentemente ofensivas de masturbación... exhibición lasciva de los genitales, estimular los órganos genitales humanos por medio de objetos... Completando el cuadro penal a este respecto, puede invocarse la disposición que reza: «Toda persona que a sabiendas distribuya cualquier material obsceno a través de cualquier medio de comunicación telemática u otro medio de comunicación incurrirá en delito menos grave».

Hombre, que no estudié Derecho Penal en vano...

domingo, 25 de enero de 2015

Ni tanto ni tan poco

Los eufemismos, juiciosamente utilizados, tienen su función legítima. Hay cosas que dichas tal como son, se piensan o se sienten resultan contrarias al mejor desenvolvimiento de las relaciones humanas. De ahí que, sin faltar a la verdad, sea aconsejable usar palabras menos crudas o gráficas para expresarnos. Por supuesto, su abuso no es deseable, si se hace para encubrir realidades importantes que deben ser conocidas en toda su extensión o gravedad.

En época reciente ha habido una proliferación de términos eufemísticos para referirse a condiciones físicas o mentales, así como a situaciones de desventaja económica o social. Ahí se tienen, entre muchísimas otras, invidente, niños de educación especial y comunidades especiales, como si ciego, retrasados mentales y pobres fueran insultos o faltas de delicadeza personal.

Digamos y escribamos la verdad con respeto, sin disfrazarla o encubrirla innecesariamente.