martes, 30 de septiembre de 2014
Sueldos de hambre
En estos días en que en el país, al igual que en muchas otras partes del mundo, se discute la penosa situación económica de los jóvenes, sobre todo, por el desempleo y el subempleo sin beneficios, viene a cuento el término hambrear, quizá desconocido y, por supuesto, desusado por esa misma generación. Porque eso es lo que hacen los empresarios de todo el planeta: explotar a los jóvenes necesitados de trabajo, ofreciéndoles unos salarios miserables que no les alcanzan para llevar una vida decorosa. Todo con la excusa de una «crisis» que solo la padecen los hijos ajenos, nunca los propios. Para esos continúan los privilegios de una vida regalada, mientras los del prójimo tienen que tener más de un trabajo, siguen viviendo en casa de sus padres y están condenados a una mísera existencia, víctimas de la conspiración del capital.
lunes, 29 de septiembre de 2014
Asesoramiento «ilegal»
No puedo dejar pasar el comentario que, se dice, hizo hace unos días una contadora pública autorizada y abogada en el contexto del pleito del banco Doral contra el Departamento de Hacienda. La mujer, en su afán de defender la legitimidad del acuerdo en cuestión, parece haber afirmado que la discreción del Secretario de Hacienda para negociar acuerdos contributivos es tan amplia que puede llegar a aprobar algo que sea «ilegal».
¡Anda pal carajo!
¿Dónde fue que esta abogada aprendió eso? Porque a mí me enseñaron que, lógicamente, la libertad de contratación no incluye cláusulas y condiciones que sean «ilegales, inmorales, contrarias al orden público y a las buenas costumbres».
¿Y esta mujer cobra por asesorar?
¡Anda pal carajo!
¿Dónde fue que esta abogada aprendió eso? Porque a mí me enseñaron que, lógicamente, la libertad de contratación no incluye cláusulas y condiciones que sean «ilegales, inmorales, contrarias al orden público y a las buenas costumbres».
¿Y esta mujer cobra por asesorar?
domingo, 28 de septiembre de 2014
«Por ahí van los tiros»
Aunque no ha llegado al Diccionario de la RAE, la palabra gatillero es de uso común y entendimiento general. Es otra forma de referirse a un «pistolero», es decir, un matón a sueldo. Pero, por lo menos en nuestro medio, sobre todo en el ámbito político, se suele utilizar para hablar de alguien que, por partidismo incondicional, está al servicio de los jefes para hacer cualquier cosa -- aun las de dudosa legalidad o moral -- que se le mande, para adelantar los intereses del gobierno o del partido.
Gente de esa es la que contribuye a la mala imagen de la política en nuestro país.
Gente de esa es la que contribuye a la mala imagen de la política en nuestro país.
viernes, 26 de septiembre de 2014
El velo rasgado
Aunque tengo y he tenido amigos en la judicatura a quien aprecio y distingo, lo he dicho y lo voy a repetir: los nombramientos judiciales muy largos no son buenos. Aun en el mejor de los casos, en que, de entrada, la persona reúne las cualidades personales y profesionales para desempeñarse de manera excelente, la gente se deteriora -- física, mental y moralmente -- con el paso del tiempo, y ello se manifiesta de varias formas en su trabajo judicial. Ya sabemos que el sistema no es muy eficaz en eliminar esos elementos. Doce o dieciséis años es mucho tiempo. Una renominación por ese mismo periodo puede ser demasiado.
Parte de lo que ahora se «descubre» se debe a personas que llegan a creer que el puesto les pertenece, por ser inamovibles y beneficiarios de la tan cacareada «independencia judicial», mantra que, por mucho que se niegue, se convierte en un embozo de la corrupción y el proceder irregular en los tribunales. El espíritu de cofradía que impera en la judicatura se ha convertido en un velo casi impenetrable en ese templo de la Justicia.
Ese velo se ha rasgado.
Parte de lo que ahora se «descubre» se debe a personas que llegan a creer que el puesto les pertenece, por ser inamovibles y beneficiarios de la tan cacareada «independencia judicial», mantra que, por mucho que se niegue, se convierte en un embozo de la corrupción y el proceder irregular en los tribunales. El espíritu de cofradía que impera en la judicatura se ha convertido en un velo casi impenetrable en ese templo de la Justicia.
Ese velo se ha rasgado.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Farfullero
Otra palabra en desuso, pero muy útil porque describe a mucha gente en el país; algunos muy encumbrados: farfullero. Aclaro, sin embargo, que en nuestro medio tiene un matiz un tanto distinto del de la definición oficial. Para los boricuas que sabemos de estas cosas, no se trata del que habla rápidamente o de forma atropellada, sino del que presume de lo que no es, o sea, del aguajero, embustero y fantasioso. Matizando, nuevamente, el «aguajero», acá en Borinquen, no es meramente el que alardea, sino el que lo hace sin base real, pues una persona puede jactarse de algo teniendo razón para ello. El aguajero, para nosotros, es también quien se compromete, ofrece o promete algo, y luego incumple.
Parte de la «fauna» portoricensis...
Parte de la «fauna» portoricensis...
martes, 23 de septiembre de 2014
Otro lío de «jueces»
En medio del reperpero formado por las declaraciones de un exjuez acerca del largo historial de actos impropios en la judicatura que no han sido atendidos, hay otras cuestiones de estricto Derecho que examinar, como la demanda de los jueces administrativos encargados de las adopciones en el Departamento de la Familia, eliminados por una ley. Nuevamente, estamos ante la eliminación de unos puestos creados en virtud de una ley que luego es derogada o enmendada.
La controversia no es nueva, y ya se ha litigado en el foro federal, precisamente, en el cual se han dilucidado algunas supresiones de cargos de procuradores de ciertas clases o grupos, como los del paciente, los veteranos o los de las personas de edad avanzada. Lo que se discute es si es legítimo eliminar cargos -- en el caso actual cuasijudiciales -- como parte de un cambio auténtico de política pública legislado, o si se trata de un subterfugio para eliminar funcionarios nombrados por una administración gubernamental de otro partido político.
Veremos qué dicen los jueces que de verdad mandan en nuestro país.
La controversia no es nueva, y ya se ha litigado en el foro federal, precisamente, en el cual se han dilucidado algunas supresiones de cargos de procuradores de ciertas clases o grupos, como los del paciente, los veteranos o los de las personas de edad avanzada. Lo que se discute es si es legítimo eliminar cargos -- en el caso actual cuasijudiciales -- como parte de un cambio auténtico de política pública legislado, o si se trata de un subterfugio para eliminar funcionarios nombrados por una administración gubernamental de otro partido político.
Veremos qué dicen los jueces que de verdad mandan en nuestro país.
lunes, 22 de septiembre de 2014
Motivo de escándalo
Si alguna palabra resulta emblemática de la situación actual del país es escándalo, en varias de sus acepciones. Véase, en primer lugar, «desenfreno, desvergüenza y mal ejemplo». Luego «asombro, pasmo, admiración». En cuanto al activo, «dicho o hecho reprensible que es ocasión de daño o ruina espiritual del prójimo». Del farisaico, «el que se recibe o se aparenta recibir sin causa, mirando como reprensible lo que no lo es». En todo lo anterior queda encapsulada gran parte de la vida pública puertorriqueña de los últimos tiempos.
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