martes, 31 de mayo de 2011

Una gigantesca cáscara de guineo

Resulta muy interesante, no solo desde el punto de vista jurídico sino político, el pleito que más de 4,000 colombianos han presentado en Estados Unidos contra Chiquita Brands International, bananera norteamericana, a la que se le pide resarcimiento por la muerte de familiares a manos de grupos paramilitares financiados por la empresa. Ésta alega en su defensa que fue extorsionada, por lo que, de haberse negado a contribuir económicamente, le hubiera costado la vida a sus ejecutivos y empleados.

El problema que tiene la demandada es que ya en 2007 tuvo que aceptar responsabilidad por hechos parecidos, y pagar una indemnización de $25 millones, por lo tanto, su credibilidad en este asunto es mínima, si acaso. A ello hay que añadir que la historia no está de su lado.  Los americanos acuñaron el término «república bananera», y lo han puesto en práctica hasta la saciedad. Desde los años de la United Fruit, han utilizado el enorme poder económico de estas empresas para comprar, corromper y derrocar gobiernos. De manera que el papel de «víctima» en este contexto no les va.

Nada, que harán otro cheque, y seguirán business as usual.

lunes, 30 de mayo de 2011

Problemas del «clima»

Hay descuidos en la redacción que producen cierta hilaridad. Ayer, la prensa daba cuenta de una audiencia legislativa en la que se discutió cuál debe ser el enfoque penal sobre la adicción a drogas, con énfasis en el modelo salubrista. Ocurrido un incidente entre un legislador y una deponente, se dice: «Además, la vista tuvo su punto climático cuando el representante...» Sé que se dio una discusión acalorada, y que ya hace mucho calor en nuestro país, pero, lo sucedido no tiene que ver con el clima. En todo caso, debió decirse que fue el punto álgido, que, a pesar de referirse al frío, también significa momento culminante de un proceso, incluido el político.

Probablemente se pensó en clímax, como punto más alto de un proceso, pero, en este caso, no debió escribirse climático sino «tuvo su clímax». Hay que recordar que no siempre es deseable o posible utilizar una sola palabra para expresar correctamente un concepto. A veces, es necesario recurrir a una frase porque, de lo contrario, se cae en errores como el apuntado.

domingo, 29 de mayo de 2011

Aquí hay algo que no cuadra.

Llama mucho la atención la lentitud con la que el Poder Judicial atiende el asunto de Roark Annunziato. Constatar si él reveló su condena en la jurisdicción federal en un documento en el expediente en poder del Tribunal Supremo no debe tomar más de unos minutos. Se hace difícil entender por qué el Tribunal no actuó de inmediato, sua sponte, a base de su «poder inherente» para reglamentar la abogacía e investigó la alegación, una vez el asunto se convirtió en una controversia pública. Sorprende además que se le reconozca al abogado un poder de veto sobre la divulgación de una información de interés público, como es si cumplió con su deber de informar sus antecedentes penales como parte del proceso de licenciamiento como abogado. La impresión que se ha dejado en el país es que, de no haberse producido la solicitud de la prensa, el Supremo no habría investigado el asunto. Parece extraño que ahora haya que esperar a que la Comisión de Reputación de Aspirantes al Ejercicio de la Abogacía «certifique» si esa información obra en el expediente del abogado, una gestión que el Supremo en pleno puede hacer sin dilación alguna.

Esto no es ciencia infusa. Si esa información no fue brindada oportunamente, tiene que haber consecuencias para el abogado. Si lo fue, entonces, la Comisión habrá dado -- y ahora tendrá que reiterar --  una explicación de por qué recomendó que se admitiera a la profesión a una persona con esos antecedentes. Resulta significativo que el ahora abogado hizo alegación de culpabilidad por el delito de omitir declarar a sus supervisores lo incautado en un operativo cuando era agente del Servicio de Seguridad Nacional, Inmigración y Aduana de Estados Unidos. Ante ello, uno supone que la Comisión de Reputación debió sopesar ese dato con mucho detenimiento, antes de dar su aval a la admisión del aspirante. Ciertamente, sería interesante conocer el razonamiento que los llevó a certificarle al Supremo que él cumplía con los estándares mínimos necesarios para ser admitido como abogado.

Quizá esos estándares son demasiado mínimos...

sábado, 28 de mayo de 2011

Quiebra mental

Insisto en que hay que pensar lo que se escribe. La buena redacción no es una cosa meramente adjetiva o cosmética, sino que va a la sustancia de lo que se comunica. En una noticia sobre la quiebra de un hotel de San Juan, se lee que esa acción se ha tomado «sin dar una razón». Pero, a renglón seguido, se apunta: «La sociedad [dueña] listó activos de $118.5 millones y una deuda de $132.7 millones...». Hombre, no hay que ser un genio de las finanzas para comprender por qué se ha ido a la quiebra. De lo dicho, surge claramente la insuficiencia de fondos para afrontar los compromisos económicos. Por lo tanto, resulta tonto decir que no se ha dado una razón para la quiebra.

viernes, 27 de mayo de 2011

«Toíto te lo consiento, menos...»

Con los impuestos no se juega. El Tribunal Supremo de Estados Unidos tiene ante sí un caso de deportación de un matrimonio japonés, residente desde 1984, por haber mentido en una declaración de impuestos que significó una pérdida de $245,000 para el fisco. Cuando la suma del fraude contributivo es mayor a $10,000, se convierte en un delito grave,y ello podría ser causa de anulación del permiso de residencia en el país y la consiguiente deportación.

Los americanos se toman muy en serio su sistema tributario. En el siglo 18, Benjamin Franklin sentenció que solo había dos cosas seguras en la vida: la muerte y los impuestos. Sigue siendo cierto.

jueves, 26 de mayo de 2011

Comerciante a su comercio

No en balde la economía del país está fatal, si los grandes empresarios no tienen un mínimo de claridad mental, a juzgar por su expresión confusa y descuidada. La Cámara de Comercio de Puerto Rico anuncia su convención anual, y en anticipación de ello, publicará un suplemento en la prensa que detallará los «logros de la Institución y planes futuros».  Además, se incluirán «las soluciones a los temas más apremiantes», como «alternativas para crear nuevos empleos y aumentar la participación en la fuerza laboral, estrategias para incrementar la exportación de productos y servicios, e inciativas para reducir los costos de energía». Vamos por parte.

Primero, como he dicho antes, los planes siempre son para el futuro. No hace falta repetir por qué. Segundo, las soluciones se dan a los problemas. Hay la opción, por supuesto, de hablar de temas apremiantes. Tercero, para ser consecuente con la clasificación de «problemas», los ejemplos dados tienen que expresarse de esa forma, es decir, «desempleo y baja participación en la fuerza laboral, reducida exportación de productos y servicios, y altos costos de energía».

No me canso de insistir en que nuestra expresión oral y escrita debe observar la lógica intrínseca de lo que se dice y se escribe. Hay distintas maneras de expresar las ideas, pero, una vez escogemos una, lo que se diga queda sujeto a la forma gramatical y lingüística que corresponde. Pensemos bien, y hablaremos y escribiremos mejor.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Darse de cara

Quienes tienen ese afán de dar cuenta de su vida a cada momento en Facebook u otras redes sociales deben mirarse en el espejo de la mujer que acusó a un alto oficial policiaco por malos tratos, pero terminó trasquilada por unos comentarios propios puestos en la aludida red, que contradecían su versión de los hechos. Aplicada la sabia norma jurídica que otorga gran peso a las admisiones contra el interés propio, además de la que le reconoce garantías circunstanciales de confiabilidad a expresiones contemporáneas a los hechos, el tribunal no halló causa probable, habida cuenta del debilitamiento de la credibilidad de la denunciante por sus propias palabras.

Moraleja: tenga cuidado con lo que escribe en Facebook, et al, pues podrá usarse en su contra.