Vuelvo a la carga. Se lee en un titular periodístico: «Sellado el derrame de petróleo en el Golfo». Pues, yo diría que lo que se ha sellado es el pozo del cual provenía el derrame de petróleo. Si del derrame se trata, debió decirse contenido, eliminado, tapado, terminado, etc. Hay que fijarse en que lo que decimos sea congruente con la realidad objetiva. La acción que se describe debe corresponder con lo que ocurre verdaderamente o es posible.
Por cierto, ¿a quién se le ocurrió ponerle al pozo el nombre de «Macondo»?
lunes, 20 de septiembre de 2010
domingo, 19 de septiembre de 2010
¡Gracias!
Debo confesar que, hasta hace muy poco, no había sentido la curiosidad de averiguar cuántos y de dónde son los lectores de este espacio. Siempre supuse que sólo me leían algunos amigos de Puerto Rico y mi hija en París. Grandísima y gratísima ha sido mi sorpresa al enterarme, por los medios de comprobación que este sistema incluye, de que me leen también en Estados Unidos, México, Alemania, Perú, Turquía, Canadá, Colombia y Letonia, entre otros lugares. Jamás pensé que gente de sitios tan disímiles y distantes tuvieran algún interés en los temas que trato aquí.
Supongo que a muchos les interesan las cuestiones del idioma. Quizá sean nacionales de esos países que han aprendido o están aprendiendo español, y quieren mejorar su conocimiento. A lo mejor son hispanohablantes que viven en esos países. En cualquier caso, pienso que el desenfado con el que escribo agrada.
Es posible que los temas jurídicos - con énfasis en los sucesos en nuestro país - sean una pequeña ventana por la cual algunos lectores se asoman a la realidad puertorriqueña, tan ajena y desconocida para gran parte del mundo. De paso, creo que algo se aprende de lo que expongo aquí acerca de las cuestiones de derecho, algunas de las cuales trascienden nuestras fronteras y son parte de ordenamientos comunes a muchos lugares.
Sea como fuere, le agradezco a mis lectores consecuentes la atención que le prestan a este espacio. Este oficio es algo solitario, y a veces, se llega a sentir que se habla solo. Saber que ustedes están ahí, aunque sea en silencio, es un estímulo para continuar.
Si alguno quisiera comunicarse privadamente conmigo, puede hacerlo a lic_medina@hotmail.com o albertomedinacarrero@yahoo.com
Supongo que a muchos les interesan las cuestiones del idioma. Quizá sean nacionales de esos países que han aprendido o están aprendiendo español, y quieren mejorar su conocimiento. A lo mejor son hispanohablantes que viven en esos países. En cualquier caso, pienso que el desenfado con el que escribo agrada.
Es posible que los temas jurídicos - con énfasis en los sucesos en nuestro país - sean una pequeña ventana por la cual algunos lectores se asoman a la realidad puertorriqueña, tan ajena y desconocida para gran parte del mundo. De paso, creo que algo se aprende de lo que expongo aquí acerca de las cuestiones de derecho, algunas de las cuales trascienden nuestras fronteras y son parte de ordenamientos comunes a muchos lugares.
Sea como fuere, le agradezco a mis lectores consecuentes la atención que le prestan a este espacio. Este oficio es algo solitario, y a veces, se llega a sentir que se habla solo. Saber que ustedes están ahí, aunque sea en silencio, es un estímulo para continuar.
Si alguno quisiera comunicarse privadamente conmigo, puede hacerlo a lic_medina@hotmail.com o albertomedinacarrero@yahoo.com
sábado, 18 de septiembre de 2010
El estado policiaco puertorriqueño
Las fuerzas del orden público en Puerto Rico parecen haber adoptado un modus operandi de avasallamiento e intimidación en sus intervenciones con los ciudadanos. El número de efectivos «armados hasta los dientes» que se movilizan cada vez que van a realizar cualquier operación y la agresividad que despliegan son dignos de un estado policiaco. Tanto que nos preciamos oficialmente de ser un país democrático y libre, y hemos caído en un totalitarismo todavía light pero crecientemente férreo.
Uno se pregunta si era necesario la toma por asalto, con armas largas, de esos negocios de clientela homosexual, si el propósito anunciado era la verificación de sus permisos y la posible confiscación de algún material ilegalmente poseído. Si bien siempre existe la posibilidad de que la gente se amotine o se resista al arresto, la práctica de presentar toda esa fuerza policiaca manifiestamente hostil en todo momento en nuestras calles nos pone en una especie de «estado de sitio» permanente, temerosos de quienes se supone que nos protejan.
Uno se pregunta si era necesario la toma por asalto, con armas largas, de esos negocios de clientela homosexual, si el propósito anunciado era la verificación de sus permisos y la posible confiscación de algún material ilegalmente poseído. Si bien siempre existe la posibilidad de que la gente se amotine o se resista al arresto, la práctica de presentar toda esa fuerza policiaca manifiestamente hostil en todo momento en nuestras calles nos pone en una especie de «estado de sitio» permanente, temerosos de quienes se supone que nos protejan.
viernes, 17 de septiembre de 2010
Mayor o menor que...
He dicho que, si no sabemos usar los artículos, las conjunciones y las preposiciones, realmente no hablamos ni escribimos correctamente el español. Veamos este ejemplo de la prensa hoy: «Edison Misla Aldarondo pidió privilegios en el sistema correccional a base de una sentencia menor a la que tenía.» Como saben los estudiantes de la escuela elemental, debe ser menor que, pues una cosa es mayor o menor que otra.
Es una pena que, con descuidos así, nuestros periódicos contribuyan al mal uso de los elementos constitutivos del español. Dar un buen ejemplo lingüístico es una responsabilidad menor que la de informar correcta y verazmente, pero no debe subestimarse.
Es una pena que, con descuidos así, nuestros periódicos contribuyan al mal uso de los elementos constitutivos del español. Dar un buen ejemplo lingüístico es una responsabilidad menor que la de informar correcta y verazmente, pero no debe subestimarse.
jueves, 16 de septiembre de 2010
Acusando al acusador
La estrategia de acusar al acusador; de impugnar sus motivos y cuestionar su proceder es tan antigua como la abogacía misma. Por eso, a nadie debe sorprender la ofensiva montada desde el principio por parte de los abogados que asesoran a la familia Cacho, en espera de posibles acusaciones en su contra por la muerte del niño Lorenzo. De ahí que la abuela del niño, aunque citada como testigo, reclamara el «derecho» de estar asistida por abogado, un planteamiento claramente inmeritorio. A menos, claro está, que ella tema incriminarse al contestar las preguntas del Ministerio Público. Pero, de ordinario, un testigo no tiene derecho a tener un abogado presente cuando presta declaración.
Otros que han tomado la ofensiva son los abogados del empresario al que se le imputa haber sobornado al senador Martínez. Éstos quieren que se les entregue una lista de las personas que han visitado la Oficina del Fiscal Especial Independiente, para confirmar si unos agentes federales y otras personas están entre ellas. La petición es parte de un plan evidente de poner a las autoridades a la defensiva, a justificar cada paso que dan y retrasar el proceso, mientras se consiguen otros objetivos, entre ellos, que la opinión pública perciba que los acusados son «víctimas» de arbitrariedades y persecución por parte del Estado, para que, en su día, el jurado les pueda ser favorable.
Otros que han tomado la ofensiva son los abogados del empresario al que se le imputa haber sobornado al senador Martínez. Éstos quieren que se les entregue una lista de las personas que han visitado la Oficina del Fiscal Especial Independiente, para confirmar si unos agentes federales y otras personas están entre ellas. La petición es parte de un plan evidente de poner a las autoridades a la defensiva, a justificar cada paso que dan y retrasar el proceso, mientras se consiguen otros objetivos, entre ellos, que la opinión pública perciba que los acusados son «víctimas» de arbitrariedades y persecución por parte del Estado, para que, en su día, el jurado les pueda ser favorable.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Español que no es español
Esta mañana, en el noticiario de Univisión, se reseñaba una actividad en la que Michelle Obama se dirigía a un grupo hispano acerca de su campaña para que, en las escuelas, se coman alimentos más saludables. Luego se recogió la reacción de varios funcionarios latinos presentes en la actividad, y uno de ellos dijo que ella había dado el ejemplo de tener un «jardín de verduras» en la Casa Blanca.
La expresión, aunque pintoresca, es un soberano disparate. Lo que Michelle tiene es un huerto casero, como sabemos todos los que vivimos al sur del Río Bravo y en otras partes donde verdaderamente se habla español. Los hispanos o latinos - forma que empaqueta todas nuestras nacionalidades - en su afán de hacer realidad el manido American dream olvidan el español sencillo y terminan hablando este patois ridículo.
Que en salud se les convierta.
La expresión, aunque pintoresca, es un soberano disparate. Lo que Michelle tiene es un huerto casero, como sabemos todos los que vivimos al sur del Río Bravo y en otras partes donde verdaderamente se habla español. Los hispanos o latinos - forma que empaqueta todas nuestras nacionalidades - en su afán de hacer realidad el manido American dream olvidan el español sencillo y terminan hablando este patois ridículo.
Que en salud se les convierta.
martes, 14 de septiembre de 2010
«¡Juez, Pepito me empujó!»
Habrá que ver el detalle del proyecto que se anuncia para establecer un procedimiento «expedito» para atender en las Salas de Investigaciones querellas de padres y tutores de estudiantes de escuelas públicas, privadas y de universidades. Así, de entrada, luce muy ambicioso y posiblemente impráctico crear ese mecanismo en esa instancia, para ponerlo a competir con la actividad delictiva - que no es poca cosa - y otros reclamos ciudadanos de envergadura que van a esa sala de «emergencias o primeros auxilios» del sistema judicial.
Es de esperar que, si algo así se estableciera, los funcionarios judiciales no verán con buenos ojos tener que intervenir en cuanta pendejada ocurra en una escuela, restándole tiempo a otros asuntos de mayor peso que van a parar a una sala de investigaciones. Más vale que esa pretendida ley limite ese mecanismo procesal a unas cuestiones verdaderamente urgentes, pues, de lo contrario, el tribunal podría verse inundado de múltiples discrepancias y disgustos surgidos en el ambiente escolar o universitario, tornando el proceso en uno inmanejable.
Es de esperar que, si algo así se estableciera, los funcionarios judiciales no verán con buenos ojos tener que intervenir en cuanta pendejada ocurra en una escuela, restándole tiempo a otros asuntos de mayor peso que van a parar a una sala de investigaciones. Más vale que esa pretendida ley limite ese mecanismo procesal a unas cuestiones verdaderamente urgentes, pues, de lo contrario, el tribunal podría verse inundado de múltiples discrepancias y disgustos surgidos en el ambiente escolar o universitario, tornando el proceso en uno inmanejable.
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