miércoles, 29 de abril de 2009

«Dejad que los niños vengan a mí...»

Se han convertido en un lugar común las denuncias de abuso sexual por parte de miembros del clero o el pastorado religioso. Hay un patrón: las familias le confían sus hijos menores de edad ciegamente a estos curas o ministros, cuya desviación o represión sexual se manifiesta en toqueteos y cosas peores. La fe de estos niños o jóvenes, al igual que la de sus padres, da lugar a que se toleren - por lo menos, por un tiempo - conductas que son, francamente, impropias, pues se aceptan por la creencia de que son parte del desempeño pastoral o, sencillamente, se cae en la negación de que la conducta rara sea lo que cualquier agnóstico vería sin mucha dificultad. Luego, la vergüenza no deja a muchos testificar en contra de esos aprovechados o el recuerdo de otros se torna difuso.

La vía penal resulta a veces ineficaz. Sólo queda la compensación monetaria como único e insuficiente recurso, para remendar esas vidas rotas.

martes, 28 de abril de 2009

Un accidente cerebrovascular

Francamente, estoy descorazonado con los errores gramaticales y lingüísticos que siguen apareciendo en los anuncios comerciales que se publican en la prensa. Hoy, un anuncio de Lipitor le achaca a un paciente de Estados Unidos haber dicho: «Qué manera de despertar, tuve un infarto cardiaco a los 57 años.» Creo que lo que tuvo fue un infarto cerebral, pues le faltan los signos de admiración al comienzo de la oración y después de «despertar» y, por supuesto, la coma está demás. Debió ser evidente que la primera cláusula de la oración es una exclamación, que debe signarse de manera correspondiente.

A menos que este olvido ortográfico sea un efecto secundario del medicamento...

lunes, 27 de abril de 2009

Soplar para guiar

Lo he dicho antes: todo lo que pueda contribuir a incapacitar a los conductores ebrios de causar daño debe contar con el respaldo absoluto de la sociedad. El proyecto de ley para que los conductores con antecedentes de manejar ebrios tengan que instalar los dispositivos que, registrado cierto nivel de alcohol en su sangre, impiden que el auto arranque debe aprobarse. Voy más lejos: debe llegar el día en que ese equipo sea parte de los aditamentos que traigan, de fábrica, los vehículos de motor.

Todo es poco, cuando de reducir la matanza vial se trata.

domingo, 26 de abril de 2009

Por supuesto

No me canso de repetir que la lengua tiene su lógica, que, observada, evita las precisiones innecesarias. Véase el siguiente titular: «Vacías y silenciosas las oficinas de gobierno». Hombre, pero claro; si falta la gente, tiene que haber silencio, a menos que haya algún viejo y ruidoso acondicionador de aire o algo así funcionando en esos espacios desocupados. Nuevamente, hace falta cobrar conciencia de lo que significan las palabras, y atenerse a ello, con la confianza de que el lector hace inferencias lógicas de la información recibida. De lo contrario, lo explicamos todo hasta los límites más lejanos de la estupidez.

sábado, 25 de abril de 2009

No les quedó más remedio...

Hace poco más de una semana, condenaron a cadena perpetua a un sargento mayor del ejército de Estados Unidos por el asesinato de cuatro iraquíes amarrados y vendados, ocurrido en 2007. Tuvieron que darse unas circunstancias así de dramáticas, para que las autoridades militares vencieran su renuencia a castigar a uno de los suyos por matar a «seres inferiores.»

Pero, antes de que usted bata palmas por este ejemplar triunfo de la justicia y the American sense of fair play, tenga en cuenta que la condena no es tan fiera como la pintan, pues lleva consigo la posibilidad de salir bajo palabra. Estemos pendientes porque, dentro de unos añitos, veremos a este individuo en la libre comunidad.

viernes, 24 de abril de 2009

Rezago lingüístico

Al relatar los detalles del caso de la chuleta envenenada, la prensa se refiere al «último episodio de una zaga de eventos...» Me temo que la redactora de la noticia se quedó a la zaga de sus condiscípulos en la clase de español, pues a lo que claramente se refiere es a la saga de acontecimientos más o menos tremebundos, que parecen estar presentes en este «chuleticidio», al decir del juez de La tremenda corte. «Zaga» se refiere a una posición postrera, trasera o última, como la que ocupa en el conocimiento de nuestra lengua quien se confunde en algo como esto.

jueves, 23 de abril de 2009

De ganancias y río revuelto

El lío de la empresaria hipotecaria se sigue complicando. Aceptando como«cierto» que los documentos destruidos eran «antiguos» - como alega su abogado - luce muy raro que se haya dispuesto de ellos enviándolos al vertedero y, sobre todo, que hayan sido tirados a un río de Guaynabo. Uno supone que hay otras formas de disponer de documentos oficiales y profesionales....a menos que uno tenga algo de prisa por salir de ellos. Lo menos que se puede decir es que la empresaria, tan dada a las causas nobles, no tiene conciencia ambiental, al incurrir en esta forma de contaminar un cuerpo de agua.

«Huele, y no es a ámbar.»