viernes, 30 de noviembre de 2007

Para recordar

Todavía se escucha decir: "yo me recuerdo de tal o cual cosa..." Como sabemos, lo correcto es "yo me acuerdo de esto o lo otro... Por supuesto, también se puede decir "yo recuerdo tal cosa o la otra..." Lo que debemos recordar es que, si se usa el pronombre personal me, para la primera persona del singular, no se puede usar recuerdo. Caso distinto es, por supuesto, decir "tal cosa o tal persona me recuerda tal suceso..."

En otros casos, se dice, en la forma imperativa, "acuérdate de hacer esto o lo otro..." o "recuerda hacer esto o lo otro..." Lo que no cabe, en modo alguno, es arrecordarse y cualquiera de su horrible parentela.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Honrando a Hostos

Tengo que felicitar a la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos, de Mayagüez, por su iniciativa de llevar la mediación a las escuelas, como un recurso para combatir la violencia en las aulas. La Hostos, tan combatida y denostada, da cátedra de civismo y de cómo una institución universitaria le sirve bien a la comunidad, saliendo de la "torre de marfil" y practicando lo que predica. Hostos, tan poco apreciado por sus compatriotas en su tiempo, tiene que sentirse muy complacido con esta gestión en su pueblo de la institución que lleva su nombre.

No hay duda de que son esfuerzos como éstos los que rendirán frutos duraderos y verdaderos en la lucha contra el crimen y la violencia en ciertos sectores de la sociedad. Hay que capacitar a la gente para que resuelva sus conflictos de una manera civilizada y pacífica. La escuela es un lugar ideal para ello, por su condición de ente formativo, amén de ser escenario de disputas que, mal manejadas, desembocan en conducta antisocial y violenta. Esta intervención temprana con elementos positivos para enseñar a nuestros niños a lidiar con las desavenencias naturales de la convivencia social tiene más méritos que todas las aprobaciones de la American Bar Association y el Tribunal Supremo de Puerto Rico.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Metrópoli(s)

He escuchado y leído a algunos compañeros independentistas referirse a Estados Unidos como la metrópolis en esta relación colonial. Lo correcto es metrópoli, aunque el desliz resulta entendible. La primera se refiere a una gran ciudad; la segunda, a la nación que sojuzga a otra. Claro que en la metrópoli hay, cuando menos, una metrópolis o ciudad principal que, en la mayoría de los casos, será la sede del gobierno. En nuestro caso, el poder metropolítico cuenta con varias metrópolis. Hasta cierto punto, es cuestionable que Washington, D.C. alcance esa categoría, pero Nueva York, Chicago y Los Angeles ciertamente lo son.

En fin, lo que importa es acabar con la colonia, para así desterrar de nuestro suelo, de una vez y por todas, ese arcaísmo, metrópoli, con todas sus metrópolis.

martes, 27 de noviembre de 2007

Culipandeus

La Iglesia Católica, cuyos culipandeos son milenarios, vuelve a terciar en la controversia de la reforma del Código Civil, con una propuesta conciliatoria, que pretende estar bien con Dios y con el Diablo. El Arzobispo, que generalmente asume posturas de avanzada y es un hombre de bien, quiere hacerle algo de justicia a quienes por elección o inclinación no caben dentro del matrimonio tradicional, pero no se atreve a dar el paso definitivo que le costaría la cabeza en Roma. Francamente, nunca he entendido por qué la Iglesia no es más compasiva con los homosexuales, teniendo a tantos de ellos en sus filas. Quizá sea porque, combatiéndolos tan denodadamente, aleja toda sospecha de lo que se guarda en su santo seno.

Tampoco he entendido el argumento de que hay que "defender la familia." Los heterosexuales seguirán casándose o no, independientemente de que los homosexuales puedan hacerlo. En todo caso, el matrimonio homosexual ayudaría a evitar las uniones en que uno de los contrayentes se casa para "taparse" o ver si se "arregla", con la consabida infelicidad para todo el mundo. Es una pena que personas tan ilustradas como González Nieves sean parte de una organización que, en muchos aspectos, vive en la Edad Media.

No obstante, su propuesta no deja de ser un avance hacia la eventual igualdad. Quizá sea cierto que los caminos del Señor son largos y tortuosos.

lunes, 26 de noviembre de 2007

De calle

He dicho antes que el mundo del deporte es caldo de cultivo para disparates lingüísticos de todas clases. Hoy, al reseñarse la victoria de nuestras futbolistas frente a Trinidad y Tobago, se nos dice: "...vencer a Trinidad y Tobago, sea en casa o en la carretera, siempre es difícil." Claro que debe ser difícil jugar en plena vía pública. Bromas aparte, se trata de otro calco del inglés on the road, que se traduce en "como equipo visitante." Cuando yo era niño y luego adolescente, los narradores de pelota, sobre todo, hablaban de los juegos de un equipo "como local" y "como visitante." Pero, de un tiempo a esta parte, se les oye decir que tal jugador batea para tal promedio "en casa" y para tal otro "en la carretera."

Estos comentaristas y narradores se la pasan escuchando y leyendo a sus colegas de Estados Unidos y, desconociendo cómo se dicen las cosas en español, pretenden traducir literalmente las expresiones idiomáticas de la lengua inglesa. A su mediocridad - en la mayoría de los casos - como cronistas deportivos le suman su ignorancia de nuestra lengua.

¡Ay, Rafael Pont Flores, qué mucha falta haces!

domingo, 25 de noviembre de 2007

Guantanamera

No sé si la periodista que llevaron a Guantánamo fue sorprendida en su buena fe o ella sabía a lo que iba, y aprovecha para escribir la crónica que pudo haber escrito sin ir a la base, pero cualquiera le pudo haber dicho lo que iba a encontrar. Esperar libertad de prensa y transparencia del régimen bushista es una ingenuidad inimaginable en una periodista. Los americanos, que se ufanan de haber "inventado" la libertad de prensa y haberla regalado al resto del mundo, la aplican cuando les conviene, y, evidentemente, en Guantánamo y en muchos otros frentes de la "guerra contra el terrorismo", no les conviene.

Si las cosas marchan tan bien en esa prisión y no hay qué ocultar, ¿por qué tantas restricciones a la prensa? ¿No era precisamente esa secretividad uno de los males capitales del evil empire de la Unión Soviética y todos sus gulags? Ahora resulta que los chicos buenos de la película andan escondiéndolo todo, en nombre de la "seguridad nacional," otro de los socorridos pretextos de los Estados totalitarios.

Tal parece que, en estos días, no hay "hombres sinceros en donde crece la palma."

sábado, 24 de noviembre de 2007

Concordancia

De vez en cuando se escucha o se ve algo así: "Instituto de Cultura Puertorriqueño. " Evidentemente, el error se debe a que el hablante o el escribiente piensa que debe ser "Puertorriqueño" para que concuerde con "Instituto", sin fijarse en que se trata del adjetivo de "Cultura." En estos casos, lo que importa es determinar cuál es el antecedente o el referente. Por ejemplo, podría tratarse del Instituto Puertorriqueño de Derechos Civiles, en cuyo caso lo que es puertorriqueño es el Instituto. De otra manera, para evitar decir el Instituto de Derechos Civiles Puertorriqueños, habría que nombrarlo como Instituto de Derechos Civiles de Puerto Rico.

Por supuesto, podría existir un Instituto Puertorriqueño de Cultura, pero ése se ocuparía de la cultura general o universal, como preferirían algunos a quienes les molesta el realce de lo nuestro.