miércoles, 7 de enero de 2015

Bregando con el Gobernador

Ayer, en la fiesta de Reyes presentada por el gobierno, el Gobernador volvió a dar muestras de lo llanito que es intelectualmente. Cuando le preguntaron por los regalos recibidos, contestó: «[Los Reyes] Bregaron bien». El pobre hombre se hace eco de un decir pueblerino de reciente cuño que desconoce el significado verdadero del verbo «bregar». Para la generación boricua actual -- tan ignorante sobre tantas cosas -- «bregar» se refiere a comportarse o proceder bien o mal. Por eso, cuando García Padilla dice que los Reyes Magos «bregaron bien», quiere decir que se portaron bien porque le trajeron lo que les pidió.

Pero, es el caso que «bregar» supone luchar o trabajar afanosamente para superar dificultades. Por lo tanto, no creo que los Reyes Magos hayan tenido que esforzarse demasiado por complacer al Gobernador  con sus regalos.

Solo hubieran tenido que «bregar» para regalarle conocimiento y categoría intelectual.

martes, 6 de enero de 2015

Mordida a la mordaza

El desaguisado del caso «Ferguson» sigue dando de qué hablar. Precisamente porque uno de los miembros del gran jurado quiere hacerlo, pero no lo dejan, so pena de sanciones a tenor con la ley de Missouri que prohíbe que se revele información que sea parte de ese proceso. El jurado en cuestión ha cuestionado la constitucionalidad de esa disposición, solicitando una sentencia declaratoria al respecto. La persona alega que quiere propiciar un diálogo público acerca de los asuntos raciales, según han quedado evidenciados por lo ocurrido en este caso.

Pero, hay más. Parte de lo que el peticionario quiere dilucidar públicamente es aclarar que no hubo unanimidad en la determinación de no acusar al policía blanco que mató al hombre negro, y que la presentación de las pruebas ante el gran jurado fue confusa. El Ministerio Público, encargado de sostener esta orden de mordaza, no ha respondido aún a la demanda.

Con toda probabilidad, el tribunal sostenga la secretividad de los procedimientos ante el gran jurado, elemento del derecho procesal penal de cuestionable objetividad y notoria manipulación por parte del Ministerio Público.

lunes, 5 de enero de 2015

Desde el Caribe

En este nuevo año se continúan escribiendo cosas innecesarias porque no se piensa bien al redactar. Anunciando la firma de unos acuerdos entre Puerto Rico y República Dominicana, se escribe en la prensa: «Se estimó que el convenio podría generar $1,700 millones en ingresos para ambos países caribeños».

Hombre, ¿y hacía falta precisar el dato de la ubicación geográfica de nuestros países? ¿En un periódico puertorriqueño? Algo así quizá sea necesario en un diario de un país muy lejano que desconozca la geografía de las Américas, pero resulta absurdo decirlo sobre nosotros mismos y nuestros vecinos.

Es la manía de ser preciso, aunque no haga falta. Lo obvio o de conocimiento general no hay que decirlo.

domingo, 4 de enero de 2015

El gusto por lo clandestino

El señalamiento del Superintendente de la Policía acerca de la dificultad de combatir la pirotecnia ilegal y el ron ilegal, por la falta de cooperación ciudadana, apuntan a un tema medular del derecho penal. Lo penal debe ser un reflejo fiel de lo que cada sociedad valora como indeseable al punto de prohibirlo y castigarlo. Evidentemente, el ron clandestino no se tiene como un mal social que amerite persecución policiaca. Al margen de algunas consideraciones de salubridad, la gente -- correctamente -- lo ve como algo que es ilegal meramente porque no paga impuestos al Estado. La pirotecnia, por su parte, es algo tan arraigado en la tradición popular, que, a pesar de ser inherentemente peligrosa, goza de una aceptación general que la hace inexpugnable.

Solo un cambio cultural podrá modificar actitudes con respecto a estos renglones «delictivos», para que la sociedad los rechace y colabore con la policía para combatirlos. Pero, eso no parece que se vaya a producir en un futuro previsible.

sábado, 3 de enero de 2015

Bochorno póstumo

Ayer y hoy, en sendas esquelas que anuncian la muerte de personas prominentes, he leído: «A partido a [donde la fe indique] Fulano de Tal...». Triste despedida ésta en esquelas de gran tamaño, que por la prominencia de los difuntos invitan a su lectura, por sobre las de otros mortales. Por lo menos en uno de esos casos -- el de un distinguido profesor universitario y hombre público -- supongo que «debe estar dando vueltas en su tumba», por este bochorno póstumo en el cual lo han involucrado.

¡Paz para su alma!

viernes, 2 de enero de 2015

¡Qué falta hace Auguste Dupin!

A dos meses plazo de que se cumplan cinco años del asesinato -- así lo ha caracterizado el Secretario de Justicia -- del niño Lorenzo González Cacho, los sospechosos mantienen en jaque a las autoridades. El evidente pacto de silencio entre ellos ha probado ser inexpugnable. Los errores en la investigación original, comenzando por una escena que no se protegió adecuadamente desde el punto de vista forense, presentan dificultades que no se han podido superar. El espectro de un «no hay causa» o de «absuelto por duda razonable» ha hechizado a fiscales, supervisores y Secretarios de Justicia. El miedo a presentar un caso fallido ha devenido en una parálisis institucional.

Una vez más, se promete acción concreta y positiva para resolver este caso. Si bien el asesinato no prescribe, mientras más tiempo pase, se hará más difícil encausarlo debidamente. Las pruebas desaparecen, los recuerdos se difuminan, afloran las contradicciones; todo lo cual abona a que un juez o un jurado -- de esos que creen cualquier historia fantástica o inverosímil -- produzca un fallo o veredicto exculpatorio.

¿Quién hubiera dicho que el asesinato de un niño dentro de una casa habitada por su madre y sus hermanas y la probada presencia de tres hombres iba a ser imposible de esclarecer?

jueves, 1 de enero de 2015

Influenza lingüística

Las expresiones enrevesadas son una constante en nuestra vida de pueblo. Ayer leí en el periódico: «Las farmacias han sentido una limitación en los abastos de uno de los medicamentos más recetados contra la influenza...». Evidentemente, la limitación se extiende a lo lingüístico. En este caso, se debió decir algo así como «las farmacias tienen abastos o inventarios limitados» o «escasea en las farmacias uno de los medicamentos...».

La epidemia del mal decir es peor que la de la influenza porque su incidencia es todo el año y va en aumento.