Por lo que cuentan testigos presenciales y rescatistas, la tragedia de los confinados que se ahogaron en la guagua que los transportaba de vuelta al penal tiene visos de negligencia, posiblemente criminal. De entrada, parece una temeridad haber tomado esa ruta conocidamente peligrosa para los vecinos del lugar, incluidos los guardias penales. Segundo, la emergencia provocada por el golpe de agua debió pesar en el ánimo de los guardias mucho más que la preocupación por la posible fuga de los presos. Era un asunto de vida o muerte de unos seres humanos totalmente indefensos, por hallarse esposados y encadenados dentro de un vehículo que se hundía en una corriente de agua embravecida. Negarse a sacarlos los condenó irremediablemente a la muerte.
He dicho antes que la ley no puede interpretarse de manera absurda. Toda normativa tiene que ceder ante una situación de emergencia que no admite su aplicación racional. Los guardias penales confundieron el celo en su desempeño del deber con la crueldad que resultó en la muerte de ocho seres humanos a quienes se les negó una oportunidad mínima de salvar sus vidas.
martes, 8 de noviembre de 2011
lunes, 7 de noviembre de 2011
Nuevas y feas palabras
Cada época tiene el afán de imponer sus modas en los distintos aspectos de la vida. El idioma no es la excepción. Cuando yo era niño -- ya comenzaba a manifestarse el problema de las drogas -- se hablaba de que la gente se endrogaba y se convertía en adictos a drogas o drogadictos. Así se quedó por varias décadas, hasta hace unos pocos años, cuando se empezó a decir que esos enfermos se drogaban y ahora son drogodependientes, palabra tan fea como el vicio que describe. Es evidente que la palabreja viene del concepto drug dependency, que nos llega vía las aportaciones del gobierno de Estados Unidos para atender este problema y el contacto de nuestras clases profesionales con la literatura científica de ese país.
Me quedo con «endrogarse» y «adicto a drogas», forma esta última que me parece más congruente con nuestra lengua.
Me quedo con «endrogarse» y «adicto a drogas», forma esta última que me parece más congruente con nuestra lengua.
domingo, 6 de noviembre de 2011
¡La ley soy yo!
Hay planteamientos de Derecho que son, francamente, absurdos. En estos días, los fiscales en el caso que se lleva contra un alegado terrorista preso en Guantánamo, han argumentado que, a pesar de que el acusado sea declarado no culpable, el gobierno de Estados Unidos tiene el derecho de mantenerlo confinado hasta que termine la «guerra contra el terrorismo», algo que, por supuesto, solo los americanos decidirán por el resto del mundo. Kafka no pudo haber inventado algo así en El proceso. Repugna a la conciencia que se sostenga un reclamo tan totalitario y contrario a todas las normas de justicia del mundo civilizado.
He dicho antes lo irónico que resulta que quienes alegan defender la democracia y los derechos humanos violen tan flagrantemente sus principios fundamentales. La desfachatez americana en este aspecto no tiene límites.
He dicho antes lo irónico que resulta que quienes alegan defender la democracia y los derechos humanos violen tan flagrantemente sus principios fundamentales. La desfachatez americana en este aspecto no tiene límites.
viernes, 4 de noviembre de 2011
«¡Cámara, por favor!»
Sigo sin comprender por qué la Real Academia Española acepta palabras del inglés, cuando hay vocablos en español que, desde hace mucho, comunican ese mismo concepto. La persona que opera una cámara para grabar o trasmitir imágenes en movimiento se ha conocido siempre como un camarógrafo. Entonces, ¿a santo de qué hay que aceptar la voz inglesa cameraman como parte del español oficial? Me parece que esta práctica de la RAE no le hace bien a nuestra lengua, y resulta totalmente contradictoria de su lema de «limpia, fija y da esplendor» al español.
jueves, 3 de noviembre de 2011
[In]debido procedimiento de ley
Pongo por delante que no conozco el derecho canónico, pero algo sé del derecho seglar. Sea el que fuere, hay principios generales que deben observarse para que, mínimamente, se pueda hablar de Derecho.
En esta investigación que la Iglesia Católica le hace al Arzobispo de San Juan, llaman mi atención dos cosas. Primero, que se celebren entrevistas privadas sobre este asunto. En una época en que todo el mundo reclama «transparencia» en los procesos de interés público, esta secretividad no le hace bien a una institución con un pasado inquisitorial y un presente lleno de encubrimiento. Se publica que, en su afán por despistar acerca del lugar donde se llevaban a cabo estas reuniones, una monja mintió sobre el particular.
Segundo, se dice que el Opus Dei promueve la querella. El prelado que la realiza es parte de esa organización. Si eso no es un conflicto de intereses, que venga Dios y lo vea. Pero, la Iglesia nos tiene acostumbrado a estas cosas. Viví en las entrañas del monstruo, y lo conozco. La Iglesia Católica nunca ha sido muy católica que digamos...
En esta investigación que la Iglesia Católica le hace al Arzobispo de San Juan, llaman mi atención dos cosas. Primero, que se celebren entrevistas privadas sobre este asunto. En una época en que todo el mundo reclama «transparencia» en los procesos de interés público, esta secretividad no le hace bien a una institución con un pasado inquisitorial y un presente lleno de encubrimiento. Se publica que, en su afán por despistar acerca del lugar donde se llevaban a cabo estas reuniones, una monja mintió sobre el particular.
Segundo, se dice que el Opus Dei promueve la querella. El prelado que la realiza es parte de esa organización. Si eso no es un conflicto de intereses, que venga Dios y lo vea. Pero, la Iglesia nos tiene acostumbrado a estas cosas. Viví en las entrañas del monstruo, y lo conozco. La Iglesia Católica nunca ha sido muy católica que digamos...
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Desentono lingüístico
Repito que no se puede escribir sin pensar en lo que se dice. Las palabras tienen un significado; no el que nos dé la gana. Hoy, en la noticia acerca de la hospitalización del conocido cantante y compositor Wilkins, se lee: «Irónicamente, entre los médicos y demás equipo del hospital Wilkins tiene una gran fanaticada que se preocupa por él...». Pero, ¿en qué consiste la ironía en eso? ¿Acaso el cantante hablaba mal de los médicos o les tenía inquina? Pues, que se sepa, no, y la noticia no alude a algo semejante. Por lo tanto, no hay «ironía» en que ahora se sienta bien atendido por el personal médico del hospital.
No se puede adjetivar, usar verbos y adverbios a lo loco o como unas muletillas de la expresión. Para evitar lo absurdo y lo ilógico, hay que examinar si estos elementos corresponden verdaderamente a lo que se quiere decir.
No se puede adjetivar, usar verbos y adverbios a lo loco o como unas muletillas de la expresión. Para evitar lo absurdo y lo ilógico, hay que examinar si estos elementos corresponden verdaderamente a lo que se quiere decir.
martes, 1 de noviembre de 2011
Otro abuso de discreción
Continúan los fallos, cuando menos, «sorprendentes» en las salas de lo penal en nuestro país. A un juez le ha parecido que un exsoldado que mató a su novia con un rifle de alto calibre disparándole en el rostro desde muy cerca es solo culpable de «homicidio negligente». A pesar de que el único testigo presencial afirmó que el acusado le apuntó con el arma a la joven, el juez no vio «intención criminal» en ello. Incluso lo absolvió de los cargos por violar la Ley de Armas. Lo peor de todo es que la pena podría fluctuar entre seis meses y tres años, o una sentencia suspendida.
Algo anda muy mal en la judicatura cuando se dan decisiones tan inexplicables como ésta. La tan cacareada «discreción judicial» no puede ser un cheque en blanco para que los jueces tomen decisiones descabelladas. El sistema debe «tomar conocimiento administrativo y judicial» de actuaciones así para, de las formas apropiadas, depurar sus filas de elementos de cuestionable criterio.
Algo anda muy mal en la judicatura cuando se dan decisiones tan inexplicables como ésta. La tan cacareada «discreción judicial» no puede ser un cheque en blanco para que los jueces tomen decisiones descabelladas. El sistema debe «tomar conocimiento administrativo y judicial» de actuaciones así para, de las formas apropiadas, depurar sus filas de elementos de cuestionable criterio.
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