¡Se escribe cada cosa! En una noticia sobre la presencia puertorriqueña en la NASA, se dice de un compatriota nuestro: «Actualmente funge como diputado en el área de recursos de ingeniería del director de esa división en Florida». Como la NASA, por más importante que sea, no alcanza la categoría de un cuerpo legislativo o un parlamento, el boricua no puede ser un «diputado». Lo que sí debe ser es un deputy del director, es decir, un asistente, auxiliar, ayudante, o subdirector en esa área de trabajo.
Aunque errores como éste mueven a risa, resultan preocupantes porque ponen de manifiesto el gran desconocimiento del español, que motiva que se «traduzcan» vocablos del inglés disparatadamente, pensando que el término en español, meramente por su parecido con el del inglés, corresponde al significado que tiene en esa otra lengua.
jueves, 7 de julio de 2011
miércoles, 6 de julio de 2011
Poco amigas de la verdad
La credibilidad de los testigos es un elemento fundamental en todo proceso judicial. Ello es así, sobre todo en los de cargo, habida cuenta de que es el Estado el que tiene el peso de la prueba. El veredicto absolutorio en el caso del exrepresentante Luis Farinacci demuestra que la mendacidad aceptada por su esposa y acusadora fue definitiva. La norma de que la falta de honradez en un asunto debe tomarse en cuenta para decidir si se cree lo que se dice con respecto a otro minó su credibilidad. Tampoco hay que olvidar que ella insistió en que él era usuario de drogas, y ello no se evidenció en la prueba que se le hizo cuando todavía era representante a la Cámara.
Esa misma falta de confianza en la veracidad de quien acusa es la que ha dado al traste con la acusación contra el exDirector del Fondo Monetario Internacional por violación a la mucama del hotel en Nueva York. Las mentiras que se le han descubierto -- aun en asuntos anteriores al caso -- la han desacreditado irremediablemente.
Es posible que en uno u otro caso, o en ambos, el acusado haya sido culpable, pero sus acusadoras no tenían las «manos limpias» y ellas mismas se embarraron.
Esa misma falta de confianza en la veracidad de quien acusa es la que ha dado al traste con la acusación contra el exDirector del Fondo Monetario Internacional por violación a la mucama del hotel en Nueva York. Las mentiras que se le han descubierto -- aun en asuntos anteriores al caso -- la han desacreditado irremediablemente.
Es posible que en uno u otro caso, o en ambos, el acusado haya sido culpable, pero sus acusadoras no tenían las «manos limpias» y ellas mismas se embarraron.
martes, 5 de julio de 2011
Conocimiento sólido
El contacto forzoso con el inglés de las clases profesionales -- por la importancia cultural de esa lengua -- lleva a que se adopten sus giros y modismos, muchas veces como calcos impensados. De ahí que se digan cosas como la que publica hoy un doctor en filosofía acerca de la pena de muerte: «No fue la ciencia dura la razón principal que lograría abolir la pena de muerte en Puerto Rico». Es evidente que el profesor ha calcado la expresión "hard science", que en inglés tiene sentido, pero en español no. En nuestra lengua se puede decir rigor científico, la evidencia científica sólida, el conocimiento científico bien validado, las pruebas científicas confiables o algo similar. En el derecho se habla de "hard evidence", pero eso no se traduce como " evidencia dura» sino «sólida». Aunque hay cierta sinonimia entre «duro» y sólido», no son intercambiables, y debe observarse el convencionalismo de las frases hechas en este contexto.
lunes, 4 de julio de 2011
Un juez con el «ánimo prevenido»
El afán de proteger a los grandes intereses económicos ha llevado a Antonin Scalia, juez asociado del Tribunal Supremo de Estados Unidos a hacer el ridículo. Invocando un poder que rara vez se usa, él solito emitió una orden que paralizaba el pago de $270 millones como parte de una sentencia dictada hace siete años contra cuatro grandes tabacaleras en un pleito de clase para, en este caso, establecer un programa para ayudar a dejar de fumar. Scalia -- que es fumador -- tomó esa insólita decisión basado en su creencia de que, en su día, el Tribunal en pleno vería la apelación y decidiría a favor de las tabacaleras. Por lo tanto, emitió la orden para evitarles el «daño» de tener que pagar esa suma en un caso que finalmente ganarían
Quizá para darle una lección, por su arrogancia, sus compañeros de estrado lo han dejado solo, pues no sólo no revocaron la decisión, sino que ni siquiera aceptaron la apelación, sin dar razones para ello. Scalia, odioso y soberbio como pocos, no ha dicho ni hostia.
Quizá para darle una lección, por su arrogancia, sus compañeros de estrado lo han dejado solo, pues no sólo no revocaron la decisión, sino que ni siquiera aceptaron la apelación, sin dar razones para ello. Scalia, odioso y soberbio como pocos, no ha dicho ni hostia.
domingo, 3 de julio de 2011
¡Asombroso!
Con la «renuncia forzada» -- despido, realmente -- del Superintendente de la Policía se produce una ensarta de disparates de orden lingüístico. Se le atribuye a Figueroa Sancha haber dicho: «Estoy en shock, pero tranquilo. Realmente, mi salud lo necesita». Quien está en shock soy yo. Veamos.
Cómo se puede estar en shock y tranquilo a la vez, me lo tienen que explicar. Hay que suponer que, a pesar de su supuesto problema de salud, Figueroa no se refiere a la condición física conocida con ese término, pues hubiera estado en peligro de muerte. De manera que a lo que se refiere es al estado emocional, que, de no haber trabajado tanto tiempo en el FBI, pudo haber descrito como asombrado, estupefacto o patidifuso. Por otro lado, si realmente tiene un problema de salud, entonces debería estar agradecido de que lo relevaran de un cargo tan física y mentalmente oneroso.
Realmente, el país está aliviado con su despido.
Cómo se puede estar en shock y tranquilo a la vez, me lo tienen que explicar. Hay que suponer que, a pesar de su supuesto problema de salud, Figueroa no se refiere a la condición física conocida con ese término, pues hubiera estado en peligro de muerte. De manera que a lo que se refiere es al estado emocional, que, de no haber trabajado tanto tiempo en el FBI, pudo haber descrito como asombrado, estupefacto o patidifuso. Por otro lado, si realmente tiene un problema de salud, entonces debería estar agradecido de que lo relevaran de un cargo tan física y mentalmente oneroso.
Realmente, el país está aliviado con su despido.
sábado, 2 de julio de 2011
«La mera duda ofende»
Sorprende y preocupa que la Oficina de Administración de los Tribunales, por un lado, admita que su investigación sobre la conducta del juez cuyo caso de tránsito ha sido desestimado por inacción de la Fiscalía está en una etapa muy preliminar, y por otra parte, que sopesan si la conducta imputada es violatoria de la ética judicial. Si malo es lo primero, peor es lo segundo.
Como he dicho, el proceso administrativo no depende del resultado penal. Una conducta puede no ser delictiva, pero puede ser «inmoral, contraria al orden público o a las buenas costumbres». Resulta insólito que, por unos hechos ocurridos en enero, se esperara hasta mayo para iniciar la investigación administrativa. Más sorprendente es el fundamento jurídico que se aduce para no haber concluido la pesquisa. La jurisprudencia del Tribunal Supremo de Puerto Rico, de manera consecuente, ha sostenido que la ética es mucho más abarcadora que la legalidad. No puede haber duda razonable de que los hechos de este caso configuran una violación crasa de la ética judicial, profesional de la abogacía o general aplicable a cualquier ser humano. Plantearse la posibilidad de que no sea así es, francamente, incomprensible.
Como he dicho, el proceso administrativo no depende del resultado penal. Una conducta puede no ser delictiva, pero puede ser «inmoral, contraria al orden público o a las buenas costumbres». Resulta insólito que, por unos hechos ocurridos en enero, se esperara hasta mayo para iniciar la investigación administrativa. Más sorprendente es el fundamento jurídico que se aduce para no haber concluido la pesquisa. La jurisprudencia del Tribunal Supremo de Puerto Rico, de manera consecuente, ha sostenido que la ética es mucho más abarcadora que la legalidad. No puede haber duda razonable de que los hechos de este caso configuran una violación crasa de la ética judicial, profesional de la abogacía o general aplicable a cualquier ser humano. Plantearse la posibilidad de que no sea así es, francamente, incomprensible.
viernes, 1 de julio de 2011
«Quebranto» lingüístico
En noticia publicada ayer acerca de la presentación de un libro sobre la recuperación de la cantante Dagmar de su cáncer en la lengua, al referirse a la emoción que la embargaba, se dice: «Darle voz al proceso más duro de su vida, su batalla contra el cáncer, hizo que la cantante y animadora Dagmar se quebrantará por momentos». Dejo a un lado el evidente uso incorrecto de la tilde, que atribuyo a un «error de imprenta», para atender la equivocación principal. Lo que se ha querido decir es que la simpática artista se afectó, afligió o emocionó. En todo caso, se le quebró la voz, al hablar de su quebranto de salud. Lo que no es correcto es decir que ella se «quebrantó». Como he dicho tantas veces, hay palabras que tienen la misma raíz y significado general, pero, atendiendo a sus matices, no pueden usarse indistintamente. «Quebrar» y «quebrantar» comunican «rompimiento» en variadas acepciones, pero hay que respetar el uso adecuado para cada caso particular.
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