sábado, 7 de mayo de 2011

El «delito» de escribir mal

Dsiparates por doquier. En una nota de prensa que se reproduce de un periódico peruano, acerca del «acoso» a la libertad de expresión en Ecuador, leemos esta lindeza: «En un país donde el delito de opinión está penalizado...» Ante una burrada así, tengo que poner en duda la veracidad de lo que se dice y las intenciones con las que se escribe. Pero, hombre, ¿cómo que el delito de opinión? En todo caso, será el «derecho de opinión» lo que está penalizado. Si algo es un delito es porque, por definición, está penalizado. Pudo haberse dicho que, en Ecuador, «opinar contra el gobierno en los medios de comunicación es un delito», si es que ello es cierto.

viernes, 6 de mayo de 2011

¡Por fin!

Por lo que afirma el Juez Presidente del Tribunal Supremo de Puerto Rico, parece que, por fin, la mediación ha «pegado» en nuestro país, como método alterno al tribunal para resolver disputas. Para ponerlo en perspectiva, se trata de una opción que existe oficialmente desde 1983, y cuyo desarrollo ha sido extremadamente lento, pues lo que el juez Hernández Denton celebra es lo ocurrido en la última década. Por lo tanto, durante los primeros 17 años, la mediación tuvo muy poca acogida en nuestra sociedad.

Se ha dicho que, al igual que la norteamericana, la nuestra es una sociedad litigiosa, dada a resolver todos los problemas en los tribunales. Algo de eso hay, pues la mediación, la conciliación y otros métodos similares sólo funcionan cuando hay buena voluntad de ambas partes para lograr entendidos y acomodos, sin tener que llegar a un proceso adjudicativo, en el cual un tribunal decide por ellas. La hostilidad de la gente -- que tanto se manifiesta en otros órdenes de la vida en comunidad -- dificulta que se lleguen a acuerdos para zanjar diferencias. La gente quiere «ganar» y que otro lo declare vencedor de la contienda, sin tener que ceder un ápice de su posición.

Esperemos que lo anunciado sea una tendencia real y sostenida en la administración de la justicia en nuestro país.

jueves, 5 de mayo de 2011

Expresiones truncas

Si no se tiene cuidado, la expresión puede quedar trunca, y aunque se entienda lo que se ha querido decir, no está dicho completa y correctamente. Por ejemplo, hoy se lee, en una noticia sobre la ciclista arrollada por un conductor, que ella ha dicho: «La lucha es que nos respeten en la carretera». Pues, yo diría que no. La lucha es para que los respeten, por que los respeten, para conseguir que los respeten, para lograr que los respeten.  La lucha también puede ser contra la agresividad o la indiferencia de los conductores hacia la seguridad de los ciclistas.


Todas estas formas expresan de manera completa y correcta el pensamiento y el sentir acerca de este tema. A veces, se quiere acortar la expresión, resultando en algo telegráfico o, para ponerlo en términos actuales, de mensaje de texto. Mas, debemos acostumbrarnos a expresar nuestro pensamiento de forma completa, pues lo contrario puede convertirse en un mal hábito que luego sea difícil de corregir.

miércoles, 4 de mayo de 2011

La unión puertorriqueña

La Unión Americana de Libertades Civiles, prestigiosa entidad de Estados Unidos, con un largo y luminoso historial, ha puesto el grito en el cielo con relación al estado de derecho en ese renglón en nuestro país. Por supuesto, nada de esto sorprende a quienes lo vivimos día a día. En Puerto Rico lo que hay es un estado totalitario con un barnicito democrático, pero el abuso de poder es la orden del día en todas las instancias. Se legisla para legalizar el atropello; se impone la «ley» y se aplasta la disidencia con la fuerza bruta, y un complaciente poder judicial todo lo avala. Los estilos autoritarios de antaño han cobrado una fuerza arrolladora.

Todas las avenidas legales han sido tomadas por asalto. Ya se ha dicho que «la legalidad nos asfixia». Sólo la fuerza intransigente del pueblo podrá sacarnos de este atolladero.

martes, 3 de mayo de 2011

Crítica de altura

Tengo que pensar que se trata de una cita incorrecta porque, a pesar de mis diferencias ideológicas con nuestro Secretario de Estado, le reconozco suficiente capacidad como para no expresarse disparatadamente. En noticia acerca de la posible incursión en política del expelotero Carlos Delgado, se le atribuye a Kenneth McClintock decir: «Me da la impresión de que[,] si él estuviera en la política, podríamos estar buscando el tipo de política de altura que yo siempre he practicado».

Pero, ¿qué carajo significa esto?

Supongo que lo que ha dicho -- o ha querido decir -- es que Delgado haría la política de altura que McClintock reclama haber hecho. Otra posibilidad es que haya dicho que Delgado buscaría hacer dicha política de altura. Lo que no puede ser es lo que está escrito.

Que ni por él ser asimilista con respecto a Estados Unidos y yo independentista le adjudico tal disparate.

lunes, 2 de mayo de 2011

La cifra oscurísima de la criminalidad

«Piensa mal y acertarás», solía decir mi padre. Ya me extrañaba la tan cacareada reducción en los llamados Delitos Tipo I, que incluyen algunos de los más graves. Ahora sabemos que la Policía ha estado manipulando las estadísticas de la delincuencia, para crear dicha merma. La práctica no es solamente engañosa como una cuestión de administración pública, sino que tiene visos de ilegalidad, en dos sentidos. Primero, porque se alteran los hechos delictivos denunciados, para que sean clasificados como Delitos Tipo II. Lo que ello quiere decir es que, si se fuera a proceder a base de esos hechos, se estaría haciendo sobre una premisa jurídica falsa. Segundo, porque el mero hecho de preparar un documento público con información falsa es un delito. Por lo tanto, éste es un asunto muy grave, que delata una forma más de corrupción oficial, además del intento burdo de manipular la opinión pública acerca de la eficacia de la Policía en la lucha contra el crimen.

domingo, 1 de mayo de 2011

Tengamos sentido del buen español.

Sigo en mi campaña contra los calcos del inglés. Cuando yo era niño, luego adolescente y aun como adulto joven, todo el mundo decía que tal o cual cosa «tenía sentido». Pero, de un tiempo a esta parte, por influencia del inglés -- y desconocimiento del español e indiferencia hacia hablarlo correctamente --  se ha puesto de moda decir «hace sentido», calco clarísimo de makes sense.

Hay que recordar que el «sentido», en sus distintas acepciones, es algo que se tiene, como el «sentido común» o se habla de «perder el sentido», cuando uno se desmaya. En fin, en nuestra lengua, el «hacer» no tiene sentido en este contexto.