viernes, 14 de enero de 2011

¡Hombre, claro!

En una noticia acerca del retiro de un fármaco, se dice que se trata de un producto fabricado en «una planta de Puerto Rico y otra del estado de Indiana.» He dicho antes que estas precisiones son innecesarias, cuando se trata de lugares conocidos cuyos nombres no dan lugar a equívocos. Todo el mundo sabe que Indiana es un estado de Estados Unidos. Por lo tanto, resulta innecesario decirlo de esa manera. Distinto es el caso de New York - ciudad y estado - o Washington, aunque a la ciudad invariablemente se el pone el D.C. como apellido. Denota una gran inseguridad el añadir elementos o información a un dato que es parte de la cultura general.

Si nos fijamos en detalles como éstos, lograremos una mayor economía expresiva, lo cual siempre es deseable en la expresión oral o escrita.

jueves, 13 de enero de 2011

«Motivos [in]fundados»

La comedia de errores por parte del gobierno en su manejo de la huelga universitaria es risible y repudiable.  Los arrestos de ayer a unos estudiantes que repartían hojas sueltas en el campus eran manifiestamente ilegales y contrastaban marcadamente con la inacción policiaca ante el vandalismo del día anterior. Resultan patéticas las justificaciones del Superintendente de la Policía - quien tiene el título de abogado, pero nada más - y, sobre todo, las del Secretario de Justicia, a quien se le ven las costuras de su sastrería jurídica en el cargo. Finalmente, ni siquiera se atrevieron a sostener los ridículos cargos por el delito de interrumpir una reunión lícita que pretendieron imputarle a los estudiantes.

Debe recordarse y entenderse que el arresto es una detención que tiene el propósito de proceder penalmente contra una persona.  Es por ello esencial que se tengan «motivos fundados» para creer que se ha cometido o se va a cometer un delito.  La ley admite detenciones momentáneas con fines investigativos, pero el arresto es mucho más que eso, y exige que se lleve al arrestado, sin demora innecesaria, ante un magistrado, para que éste pase juicio sobre la intervención policial.  Abortar ese proceso es burlar la protección de ley.

Pero, claro, ya nada de esto cuenta en nuestro país, donde hace rato echaron la Constitución a la basura.

miércoles, 12 de enero de 2011

«Buena leche»

Parece que el aumento al precio de la leche ha sido tan fuerte que nos ha «dejado locos y sin idea». El periódico se ha afectado tanto que ha escrito: «El alza en el precio de la lecha (sic) repercutirá en el costo de otros productos derivados.» Dejo a un lado el gazapo, para comentar lo segundo. No hay tal cosa como «otros» derivados en este contexto, pues ello supone que la leche también es un producto derivado, cuando no es así. Lo que debió escribirse es «productos derivados», entendiéndose de la leche, por supuesto. La leche es el producto básico, del cual se derivan la mantequilla y el queso, por ejemplo. También pudo decirse «otros productos», ya que estaría implícito que se trata de derivados de la leche.

Es como si yo dijera - como suele hacer un ex Gobernador nuestro - «vuelvo y repito» que no se debe usar esta clase de expresión. O vuelvo a decirlo o lo repito.

martes, 11 de enero de 2011

El toque femenino

En San Francisco, un tribunal federal de apelaciones ha decidido que el registro de un confinado desnudo en custodia mínima, por parte de una oficial correccional, es inconstitucional, por considerarlo «humillante» y violatorio de sus derechos.  Es de suponer que las autoridades penitenciarias pensaron que, poniendo a la mujer a rebuscar al hombre, éste no se iba a quejar.  Pero, al hombre no le hizo gracia que la mujer lo toqueteara y demandó al Estado.  También es de suponer que la mujer no se debe haber sentido muy cómoda realizando esa función.  Aunque el pleito fue desestimado en primera instancia, en apelación se le dio la razón al confinado.

Es posible que la situación económica de California haya producido una reducción de personal correccional que justificara que una oficial revisara a un confinado desnudo.  En cualquier caso, ahora esa situación se agrava, con lo que haya que resarcir al confinado.

lunes, 10 de enero de 2011

No es cuestión de estilo.

Me ha llamado la atención leer que la decisión de TVE de no transmitir más las corridas de toros se debe a lo dispuesto en su «Manual de estilo», pues, que yo sepa, en los medios informativos, esa herramienta tiene que ver con la expresión oral y escrita, no con el contenido.  Pero, una consulta a la página cibernética de la empresa revela que, en un «estilo» muy suyo, RTVE tiene en su Manual de estilo directrices sobre su programación.

Me parece que no se deben mezclar estos dos conceptos; el fondo es una cosa y la forma es otra.  Lo primero es el contenido, en este caso, lo que se presenta por radio y televisión.  Lo segundo es la manera en que se difunde, es decir, el lenguaje empleado, el tenor y el tono de lo transmitido.  Por lo tanto, las directrices de programación se ocupan del contenido y el manual de estilo de los elementos de forma.

domingo, 9 de enero de 2011

«Habeas lex»

Los americanos, que se jactan tanto de que sus procedimientos jurídicos y judiciales son modelos que el resto de la humanidad debe seguir, los aplican como les da la gana.  Ahí tienen ustedes el caso del argelino que estuvo detenido en Guantánamo desde 2002 y no fue hasta noviembre de 2009 que se resolvió su habeas corpus, recurso extraordinario en Derecho con el que se cuestiona la legalidad de una detención.  En enero de 2010, el tribunal ordenó que el individuo fuera repatriado, pues, obviamente, no tenían pruebas en su contra ni se las pudieron «fabricar» en todo ese tiempo.  No ha sido hasta hace dos días que se ha cumplido la orden judicial.

Así de vapuleado está el estado de Derecho en lo que muchos ignorantes insisten en llamar «la gran nación americana», a pesar de éste y otros múltiples ejemplos de tercermundismo oficial.

sábado, 8 de enero de 2011

Una mejor palabra

Mayra Santos Febres, conocida escritora nuestra, ha sido reconocida por El País como una persona influyente en el mundo de las letras, por su organización del Festival de la Palabra el año pasado.  Muy bien.  Pero, en sus comentarios al respecto, Santos Febres incurre en un feísimo calco del inglés, al decir: «Nos habíamos [los puertorriqueños] caído del radar», siendo la frase original "off the radar screen."  Obviamente, se trata de una frase en sentido figurado, que se refiere a que se está «fuera del foco de atención» o «fuera del mapa» en un asunto.  En todo caso, si ella quería tomar prestada esta imagen del inglés, debió decir que « estábamos fuera o nos habíamos salido de la pantalla del radar.

El problema de adoptar estas frases idiomáticas de otras lenguas es que, casi siempre, resultan un tanto forzadas y hasta incomprensibles en la nuestra, pues responden a referentes culturales desconocidos o muy distintos, que no tienen significado para los hispanohablantes. El afán de parecer moderno, la falta de cultura y la influencia del inglés pueden llevar, incluso a escritores laureados, a cometer estos dislates lingüísticos.