Hoy combino los dos temas de esta bitácora. La prensa, en sus diversas manifestaciones, adopta -muchas veces mal - la terminología jurídica, confundiendo términos. Hoy, en lo que se ha convertido en una repetición, se escribe: «Presuntamente, le [un sargento de la Policía] disparó por la espalda a la víctima». El término correcto es alegadamente.
Ocurre que, en Derecho, la presunción es lo que se tiene por cierto, a menos que se presente prueba en sentido contrario. Por eso es que, existiendo la presunción de inocencia, el Estado está obligado a probar la culpabilidad más allá de duda razonable. En este caso, se alega que el sargento le disparó por la espalda a la víctima, y ello tendrá que ser probado por el Ministerio Público; si se presumiera ese hecho, el sargento tendría que probar lo contrario, cuando, como sabemos, el acusado no está obligado a presentar prueba. Por supuesto, aun admitiendo que su disparo impactó a la víctima por la espalda, el policía podría presentar prueba que justificara o intentara justificar ese hecho.
miércoles, 6 de octubre de 2010
martes, 5 de octubre de 2010
Los vericuetos de la mente
La posible defensa de «pánico homosexual» en el caso del joven que apuñaló repetidamente al periodista radial que, a su vez, está imputado de delitos de índole sexual resulta problemática en más de un sentido. Primero, está por verse si este tipo de sutileza psicológica ha de tener acogida en nuestra práctica jurídica. Al igual que otras defensas basadas en un estado mental muy particular, ésta levanta la desconfianza de su validez científica legítima y la suspicacia del oportunismo de su planteamiento.
Segundo, habida cuenta de la aparente relación previa entre víctima y victimario, habría que preguntarse hasta dónde puede alegarse un ataque de pánico homosexual tras varios meses de una relación consentida. Por supuesto, en este caso, hay de por medio un posible grado de retardación mental del victimario, lo cual podría atenuar su culpa, explicar su conducta previa y el «pánico» de última hora.
Segundo, habida cuenta de la aparente relación previa entre víctima y victimario, habría que preguntarse hasta dónde puede alegarse un ataque de pánico homosexual tras varios meses de una relación consentida. Por supuesto, en este caso, hay de por medio un posible grado de retardación mental del victimario, lo cual podría atenuar su culpa, explicar su conducta previa y el «pánico» de última hora.
lunes, 4 de octubre de 2010
Llevemos la defensa del español como un blasón.
Hace poco editaba un texto en el cual el autor, en el contexto positivo de los méritos de una persona, usaba la palabra baldón. A pesar de su preparación académica y de su cultura, el autor había incurrido en una equivocación producto de una confusión con el término blasón. Una oportuna consulta al diccionario le hubiera revelado que lo primero es «oprobio, insulto o palabra afrentosa» y lo segundo, «honor».
Palabras como éstas, que no son de uso frecuente, requieren una mirada al diccionario, para asegurarnos de que el uso que pretendemos darle es el correcto.
Palabras como éstas, que no son de uso frecuente, requieren una mirada al diccionario, para asegurarnos de que el uso que pretendemos darle es el correcto.
domingo, 3 de octubre de 2010
Menos derechos para los pobres
Quizá mejor que los demás, los abogados sabemos cuán manipulable es la legalidad para lograr propósitos que no siempre responden al bien común. La aprobación de leyes que hacen posible el atropello de comunidades pobres en Puerto Rico es un claro ejemplo de ello. Basta aprobar una ley que dificulte o elimine el derecho ciudadano a impugnar una decisión gubernamental de desahuciar una barriada, e ipso facto, lo inmoral se convierte en legal. Para este gobierno, la renovación urbana no significa mejorar las condiciones de una comunidad in situ, sino el desplazamiento de la gente, para construir casas y condominios que nadie puede pagar. Ahí está el creciente inventario de viviendas de lujo que no se vende.
Este gobierno de blanquitos no cree en arreglar las casas porque el concepto de comunidad le es ajeno. La pobreza es fea y maloliente, y debe ser borrada, para dar paso a ese plan maestro de hacer al país a imagen y semejanza de una urbanización de gente rica con acceso controlado. De nada valen los principios constitucionales o pronunciamientos judiciales de otro tenor; la política pública de vía libre a la aplanadora desarrollista es el estado de derecho y se impone sobre árboles, casas humildes y la gente que las vive.
Este gobierno de blanquitos no cree en arreglar las casas porque el concepto de comunidad le es ajeno. La pobreza es fea y maloliente, y debe ser borrada, para dar paso a ese plan maestro de hacer al país a imagen y semejanza de una urbanización de gente rica con acceso controlado. De nada valen los principios constitucionales o pronunciamientos judiciales de otro tenor; la política pública de vía libre a la aplanadora desarrollista es el estado de derecho y se impone sobre árboles, casas humildes y la gente que las vive.
sábado, 2 de octubre de 2010
Contestemos.
Continúo identificando los calcos lingüísticos comunes con los que «hablamos inglés» en español. Hoy, el periódico se refiere a un injustificado y prolongado receso legislativo, informando: «El portavoz del Senado, Eric Toro, y el portavoz de la mayoría senatorial, Roberto Arango, no devolvieron las llamadas de este diario...» Pues, muy mal de Arango y Toro en no contestar las llamadas de la prensa, pero, tanto como «devolverlas», es pretender lo imposible. El autor de la nota de prensa estaba pensando en la frase en inglés return our calls, y con esa mala costumbre nuestra de «traducir» del inglés, creyó que se puede decir así en español.
Si bien las llamadas se «reciben», es en sentido figurado, pues no se trata de un objeto que se pueda «devolver». Incluso, algunos mensajes portados en objetos - como una carta - también se contestan, a menos que se devuelvan físicamente, por un error en la dirección o algo así.
Nuevamente, hay que lamentar que se haga necesario dar estas explicaciones a hispanohablantes.
Si bien las llamadas se «reciben», es en sentido figurado, pues no se trata de un objeto que se pueda «devolver». Incluso, algunos mensajes portados en objetos - como una carta - también se contestan, a menos que se devuelvan físicamente, por un error en la dirección o algo así.
Nuevamente, hay que lamentar que se haga necesario dar estas explicaciones a hispanohablantes.
viernes, 1 de octubre de 2010
«Licencia para matar»
La Policía de Puerto Rico continúa infligiéndose heridas graves en su otrora «honroso Cuerpo». Los incidentes mortales que ha protagonizado en días recientes la han puesto en entredicho ante la opinión pública. La calidad personal y profesional de sus miembros resulta cuestionable, habida cuenta de un proceder que luce falto de criterio e innecesariamente violento en sus intervenciones. El desafuero parece haber sustituido el uso legítimo de la fuerza en situación tras situación. Es como si la consigna inarticulada en el desenvolvimiento policial fuera tirar - a matar - primero y preguntar después.
He dicho antes que el afán de tener un contingente enorme de policías ha llevado a un reclutamiento poco selectivo y a un adiestramiento muy corto y superficial. Hay, francamente, mucha chusma con uniforme, y si a eso se une el uso de esteroides, que aumentan el grado de agresividad - evidente en el físico de los integrantes de la División de Operaciones Tácticas, cariñosamente conocida como la Fuerza de Choque - ahí se tiene el caldo de cultivo para la delincuencia policial que vive el país.
jueves, 30 de septiembre de 2010
Rindiendo cuentas
Creo haber comentado esto hace algún tiempo, pero su uso reiterado amerita una repetición. La influencia del inglés nos ha llevado a adoptar y adaptar ciertos giros de manera equivocada. En el mundo corporativo - tan susceptible a esos calcos lingüísticos - , por ejemplo, se estila decir que Fulano se reporta a Sutano, su superior jerárquico. Realmente, lo que Fulano hace es rendirle cuentas o responderle a Sutano. Esto viene de que, en inglés, se dice reports to, queriendo significar que esa persona le rinde informes (reports) al otro.
El gobernador Fortuño, quien procede de ese mundo corporativo, incurre en este error, según queda reseñado en la prensa: «En la conferencia de prensa, Fortuño recalcó que [el Superintendente de la Policía] Figueroa Sancha seguirá dirigiendo la Policía y que [el ex juez asociado del Tribunal Supremo] Rivera Pérez se reportará al primer mandatario.»
No nos salva nadie.
El gobernador Fortuño, quien procede de ese mundo corporativo, incurre en este error, según queda reseñado en la prensa: «En la conferencia de prensa, Fortuño recalcó que [el Superintendente de la Policía] Figueroa Sancha seguirá dirigiendo la Policía y que [el ex juez asociado del Tribunal Supremo] Rivera Pérez se reportará al primer mandatario.»
No nos salva nadie.
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